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Mujeres y cultura de paz

Mientras que los egos de las antiguas potencias pretendían resolver sus diferencias mediante fusiles, impenetrables trincheras y a costa de las pérdidas; en La Haya se concentraba una cumbre de más de mil 100 mujeres con dos objetivos: que los conflictos internacionales fueran resueltos de forma pacífica y asegurar que el sufragio parlamentario fuera extendido a las mujeres.

Las sufragistas, quienes hoy en día serían entendidas como antecesoras de las feministas modernas, creían firmemente que el estallido bélico que sacudió el orden internacional en 1914, tenía relación con la ausencia femenina en la toma de decisiones. Purificación Ubric Rabaneda y Alba Martínez Martínez, historiadoras e investigadoras, lo expresan en su artículo, El I Congreso Internacional de Mujeres, La Haya, 1915. Un hito para la cultura de paz cien años después: “un sistema sólo podía ser democrático si existía una igual representación de hombres y mujeres en el gobierno, y para ello, demandaban el sufragio femenino”.

Desde 1915, y después del establecimiento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se desarrollaron cuatro conferencias mundiales sobre la mujer, una de ellas tuvo lugar en nuestro país. Con el paso del tiempo, los temas de las conferencias han evolucionado, lo que en su momento partió con la exigencia del voto femenino, evolucionó a la inserción de las mujeres en el ámbito político. Participar en la toma de decisiones no era suficiente, también tienen que formar parte de ellas.

En 2015, la ONU aprobó la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible. En dicha agenda se encuentran 17 metas que los países participantes se comprometieron a cumplir, México siendo uno de ellos. El objetivo cinco tiene como meta lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres. Aborda temas relacionados con la discriminación, salud reproductiva, trabajo no remunerado, pero de igual forma enfatiza en tres aspectos la participación de la mujer en la construcción y gestión de las políticas públicas:

  • Asegurar la participación plena y efectiva de las mujeres y la igualdad de oportunidades de liderazgo a todos los niveles decisorios en la vida política, económica y pública;
  • Emprender reformas que otorguen a las mujeres igualdad de derechos a los recursos económicos, así como acceso a la propiedad y al control de la tierra y otros tipos de bienes, los servicios financieros, la herencia y los recursos naturales, de conformidad con las leyes nacionales;
  • Aprobar y fortalecer políticas acertadas y leyes aplicables para promover la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y las niñas a todos los niveles.

México y su compromiso con las mujeres, paz y seguridad

En 2021, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) dio a conocer su Plan Nacional de Acción para el seguimiento de la Resolución 1325 (2000) del Consejo de Seguridad sobre “Mujeres, Paz y Seguridad”. En dicho documento, nuestro país se  compromete a incorporar la perspectiva de género en todos los esfuerzos de prevención, mantenimiento y consolidación de la paz, de igual forma para visibilizar la importancia de la participación de las mujeres en las acciones de seguridad y en la promoción y construcción de la paz.

Un año antes, desde la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad (WILPF, por sus siglas en inglés) se dio a conocer la inconformidad que se tenía con la “Política Exterior Feminista” y el cómo el gobierno federal manejó los lamentables casos de feminicidio de Ingrid Escamilla y Fátima. “El desarrollo de estos eventos inevitablemente ha llamado mucho la atención sobre las contradicciones inherentes entre los intentos internacionales de México por un liderazgo feminista en política exterior y su negligencia a nivel nacional para prevenir y poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas”, redactó Daniela Philipson, analista de datos en el Center for Policing Equity y becaria de Mujeres, Paz y Seguridad en la WILPF.

 En su momento se le recomendó al gobierno federal realizar un Plan Nacional de Acción que diera seguimiento a la Resolución 1325 (lo cual sí se implementó), y que la mejor apuesta para México era “predicar con el ejemplo e implementar políticas feministas a nivel nacional, por ejemplo, legalizando el aborto en todo el país e implementando una estrategia de desmilitarización”.

Ante el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México, nuestro país ha avanzado significativamente en la participación política de las mujeres, colocándonos dentro de los 5 países con mayor número de mujeres en el parlamento. Esto implicaría que existirían mayor número de políticas públicas en pro de la agenda feminista; sin embargo, hasta el momento podemos resaltar dos: Ley Olimpia y Ley Ingrid.

Aunque los resultados no sean numerosos, la historia de la participación de las mujeres en la cultura de paz se encuentra documentada por una constante lucha e insistencia para asegurar el lugar de las mujeres dentro de la creación de políticas que aseguren la igualdad y equidad en la sociedad.

Andrea Elizondo

Tamaulipeca. Estudiante de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro. Reportera de Tribuna Diario desde agosto de 2021.

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