Pablo González Casanova: Un legado vigente en el estudio de la democracia y resistencia de las Universidades

El pasado martes 18 de abril falleció uno de los académicos más importantes del país, Pablo González Casanova, quien realizó innumerables aportaciones a las ciencias sociales y las universidades públicas del país. Su legado también quedó plasmado en sus declaraciones a este semanario y su reconocimiento por parte de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).
La democracia es uno de los conceptos centrales del trabajo de González Casanova. En una entrevista realizada en enero de 2007, compartió la definición de democracia que él abrazaba y la distorsión que se hacía del concepto en la política.
«Me plantean definir qué democracia es la que queremos y por cuál están luchando, y al hacerlo nos encontramos con otro tema a debate que surgió desde el siglo XVIII, entre la democracia representativa y la democracia participativa. Hay quienes piensan como yo, en el sentido original de la palabra democracia, en el poder del pueblo».
También habló acerca de los múltiples usos de la palabra democracia que usaban grupos políticos de la época, los cuales la llevaban a un rol mercantil a beneficio del mercado:
«Y empiezan así una serie de indicaciones que uno advierte desde que el consejo de democracia nace en Grecia. Esas indicaciones pueden manifestarse o expresarse con la idea de democracia del mercado que está manejando el pensamiento neoliberal y conservador. Realmente no entienden por democracia sino aquella que es funcional al mercado y cualquier otra la descalifican con términos que se han acostumbrado mucho en los Estados Unidos para descalificar a los movimientos sociales y populares como el populismo, entre otros».
Enseñar a pensar a las mayorías
Respecto a su trabajo para el bien de las universidades del país, se puede hablar de su labor como rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en la década de los setenta y de su lucha por la universidad abierta, tema que fue abordado en una entrevista realizada del semanario El Nuevo Amanecer en su edición número 75 de octubre de 1991.
«Se gesta una nueva cultura no autoritaria y ejecutiva en momentos en que todos los proyectos tienden a plantearse desde la perspectiva de que la sociedad civil detentará el poder, vía única para evitar que los proyectos sociales ‘se vengan abajo’. De aquí que las universidades, ‘nuestra carta fuerte ante los graves peligros que se derivan del modelo modernizador’ que se está implantando en México, tienen que plantearse como prioridad el ‘enseñar a pensar a las mayorías'».
Aportes vigentes
Cuestionada sobre el tema, María de los Ángeles Guzmán Molina, exdirectora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro, destacó que los aportes de González Casanova aún tienen validez y encajarían con las problemáticas en las que se centran los jóvenes en la actualidad, pero hace la invitación a ver cómo estas problemáticas se conectan y llevan hacia un mismo camino en la política.
“Creo que una de las cosas que él nos llamaría es a no ver los problemas aislados, si estoy preocupado por el medio ambiente, no puedo dejar de ver que la pobreza es algo que también tiene un efecto en términos ecológicos; creo que él nos llevaría a ver que la sociedad de consumo que nos lleva a desperdiciar se refiere a una parte que tiene esa posibilidad, mientras hay otra parte que lucha a diario por comer”.
En entrevista, la exdirectora de la FCPS-UAQ señaló que González Casanova no sólo fue reconocido como activista, sino también como académico. «Él siempre tuvo este compromiso al mismo tiempo de ser académico, el construir conocimiento objetivo… Creo que pocas veces se menciona el reconocimiento que tuvo por parte de la UNESCO”.
Lo anterior en referencia al Premio Internacional José Martí, destinado a “promover y recompensar una actividad particularmente meritoria que, conforme con el ideario y el espíritu de José Martí y encarnando la vocación de soberanía y la lucha liberadora nacional, haya contribuido en cualquier lugar del mundo a la unidad e integración de los países de América Latina y el Caribe y a la preservación de su identidad, de sus tradiciones culturales y de sus valores históricos”.
Sobre la obra y la forma de trabajo de Pablo González Casanova, Guzmán Molina refirió: “Tiene muchos estudios en donde él es muy riguroso, metodológicamente hablando, siempre le gusta escribir en sus textos, cuáles son sus puntos de partida, cuáles fueron los presupuestos metodológicos, por lo tanto, es una persona muy rigurosa en términos académicos cosa que mucha gente no le da importancia”.
Recordó que sus aportaciones hacia las ciencias sociales quedaron plasmadas en sus 12 libros publicados desde la década de los 40 hasta el 2004, su obra más popular y recordada es La democracia en México (1965).
Referente a esta obra, Guzmán Molina afirmó: “En ese momento Pablo González Casanova se atreve a tocar un tema con una perspectiva muy interdisciplinaria, en un momento en donde hay esta atención de diferentes disciplinas sociales que están buscando afianzar su espacio independizarse y hacerse autónomas”.
Señaló que el trabajo de González Casanova fue enriquecido por múltiples ciencias sociales, alejándose de los pensamientos de la época que llevaban a individualizar cada una de las ciencias sociales, sin que tuviera que estudiarse de forma conjunta.



