DestacadasInformación

Paseo 5 de Febrero: Obras borran a comerciantes del IMSS

Escombros y árboles desprovistos de follaje, que alguna vez cubrieron del sol a la clientela degustaba tortas y los refrescos, son lo único que queda en el camellón de Zaragoza, tras la demolición de los locales frente al Hospital General del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), como parte de las obras de la segunda fase del proyecto de Paseo 5 de Febrero.

Desde 1978, la señora Celia se levantaba temprano para ganarse la vida con su negocio, Tortas Jumbo, que también era una oportunidad laboral para su hija. Después del fin de semana del 8 y 9 de octubre, vio cómo las máquinas reducían —al menos por un año— su fuente de ingresos a escombros.

El camellón demolido fue una alternativa propuesta hace 25 años por el entonces gobierno municipal de Francisco Garrido Patrón, que buscaba detener el ambulantaje en el Centro Histórico, particularmente la Alameda Hidalgo. Se proponía la igualdad de derechos de comerciantes, entre los informales y los legalmente establecidos, así como el reporte de sus gastos.

El Gobierno del Estado ha establecido que todos los comercios derribados a causa de la obra de reingeniería serán reubicados debajo del puente vehicular que va a construirse, y pronosticó que estará listo para finales de 2023 junto con la macro restructuración vial.

La señora Celia tenía 44 años al mando de Tortas Jumbo, y había sido reubicada solamente una vez, pero siempre en esa misma zona del camellón. La reconstrucción de 5 de febrero ya le había causado estragos, como el descenso de sus ventas. Antes de comenzar el proyecto de la vialidad, Celia vendía entre $600 y $700 de tortas. En el mes de la segunda etapa de la obra, antes de ver demolido su local, solamente llegaba a los $500 de venta, y eso, consideraba ella,  ya era “mucho”.

El caso de Mary era similar. La mujer, de ojos azules, había estado 32 años en la zona con la venta de tortas, tacos, hamburguesas, refrescos, hot dogs y jugos. Igual que Celia, fue reubicada una vez: pasó de tener su caseta de Coca-Cola, frente a la entrada de urgencias de la Unidad Médica Familiar 13 del IMSS, al puesto donde se encontraba antes del segundo fin de semana de octubre.

Mary desconocía el paradero de su negocio, cuando se especulaba que los 74 comercios de la zona iban a ser derrumbados. “No han venido [las autoridades]. Todavía no nos avisan nada”, expresó con preocupación en una entrevista con este semanario, previo al arranque de las obras.

Cerca de Celia y Mary, había una caseta cuyo aroma atrapaba hasta al olfato más renuente. Era la cafetería de Laura y Vicky. A diferencia de las otras mujeres comerciantes, ellas no percibían ningún cambio en su clientela, derivado de la obra. Sin embargo, destacaron que, debido a que en ese lugar estaban todos sus clientes frecuentes y de largo tiempo, les afectará “mucho” la reubicación o, incluso, el fin de su negocio.

Si bien la cafetería tenía apenas siete años de edad, a comparación de las edades de los puestos de tortas, las mujeres al mando ya se dedicaban al barismo desde años atrás. Laura, la “experta”, de acuerdo con Vicky, le ayudaba “de ratitos” a una persona encargada de una cafetería del centro. En ese lapso, ella aprendió el arte de la elaboración del café y, con el tiempo, adquirió el gusto. En Zaragoza, atendía una diversidad de clientes, entre los cuales destacó a una docente de la Universidad Autónoma de Querétaro, quien se desplazaba desde su lugar de trabajo hasta el camellón, solamente para saborear el café de Laura y Vicky.

Por su parte, la Secretaría de Gobierno expresó que los comerciantes podrán gozar de un programa de apoyo hasta que se reincorporen nuevamente a sus espacios de trabajo, y que se mantendrá abierto un canal de diálogo con ellos y con los líderes de sus organizaciones. “Ahorita sí le damos vuelta al dinero”, indicó Celia respecto a su labor amenazada por las obras. “De aquí vivimos y hay que echarle ganas”.

Cecilia Gabriela Velázquez

Estudiante de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro. 23 años; amante del rock clásico.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba