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Nueva Escuela Mexicana y Vieja Escuela Mexicana

Se entiende por Nueva Escuela Mexicana (NEM) la propuesta educativa que corresponde al gobierno de Andrés Manuel López Obrador y, por su cuenta, la Vieja Escuela Mexicana (VEM) encuentra su origen en los modelos pedagógicos del periodo neoliberal en México (desde Carlos Salinas de Gortari hasta el sexenio de Enrique Peña Nieto).

La NEM se fundamenta en la pedagogía crítica, las epistemologías del sur y la filosofía de la liberación —según Marx Arriaga (director de materiales educativos de la Secretaría de Educación Pública [SEP])—. Para el caso de la VEM, ésta se sustentó en el constructivismo, perfil de las competencias, la psicología positiva, enfoques provenientes del emprendedurismo y una visión empresarial y economicista, derivada de las políticas ‘educativas’ impuestas por organismos internacionales (OCDE, FMI, BM) y grupos de conservadores de la oligarquía nacional e internacional —se recomienda leer el texto de Mauro Jarquín La pedagogía del capital—.

Así, durante tres décadas, el sistema educativo mexicano —o la Vieja Escuela Mexicana— se supeditó a los requerimientos y demandas que la sociedad globalizada (neoliberal) necesitaba: educación funcional, utilitarista y pragmática, dependiente de las exigencias del sector productivo (organización, funcionamiento y gestión), exceso de carga administrativa, evaluación constante y permanente, semejanza del proceder empresarial con el desarrollo didáctico al interior de las aulas (enseñar por medio proyectos, trabajo en equipo y colaborativo), transformación de la figura docente en guía, mediador o facilitador y, al mismo tiempo, concebir a los directivos como líderes y gestores. Aunado a ello, el alumno adquirió la centralidad (paidocentrismo) y la tarea del docente ya no consistía en enseñar sino educar en ciertas conductas y aptitudes; además, las emociones ocuparon el lugar de privilegio en la formación de chicas y chicos y, como consecuencia, se relegó el pensamiento crítico. A esto se agrega que, durante el modelo neoliberal de la VEM, se lanzó un gran ataque hacia los derechos laborales de las y los trabajadores de la educación —como la Reforma Educativa-laboral impuesta por Enrique Peña Nieto—. Así, durante el periodo de la educación neoliberal, las escuelas se encargaron de reproducir la ideología dominante y generar capital humano que diera continuidad al modo de producción capitalista.

Ahora, de manera opuesta, la NEM pretende transformar la sociedad y, para ello, se sustenta en orientaciones teóricas que anteriormente no se habían incluido en los planes de estudios. Dichos enfoques tienen la intención de guiar el aparato escolar mexicano hacia una visión más crítica de la educación; es decir, tomar en cuenta la comunidad, el contexto y, para ello, se pretende una descolonización del saber, retomar los saberes comunitarios e incluir una perspectiva inclusiva de la acción pedagógica. Aunado a ello, los materiales o libros de textos se modificarán para adquirir una perspectiva de género, reconocer el papel de las mujeres en el desarrollo histórico de nuestra nación y dar cuenta su importancia en el progreso de la humanidad y en las diferentes ramas del saber. Ya no se trata de formar a chicas o chicos en su condición individual sino, por el contrario, se parte de eso que, con anterioridad, los zapatistas denominaban el Nosotros. Además, se incluye el pensamiento crítico como elemento sustancial del nuevo plan de estudios.

Sin embargo, la situación no es muy alentadora para el proyecto de la NEM, pues los grupos conservadores, que aún se encuentran al interior de la estructura educativa de nuestro país, no permiten que la Nueva Escuela Mexicana avance y, mucho menos, generan condiciones para preparar, orientar y capacitar al personal docente en los preceptos u objetivos de la propuesta educativa y pedagógica actual. Más bien, al amparo de pseudo intelectuales —o intelectuales orgánicos del viejo régimen—, sectores de derecha y demás aliados, intentan parar y hacer que la NEM fracase o, por lo menos, generar en la sociedad y el magisterio nacional una mala imagen o desaliento acerca de la propuesta educativa del presente gobierno.

A pesar que resta poco para el fin del sexenio obradorista, sería interesante saber cómo se aplicará el nuevo plan de estudios (documento que expresa parte del ideario de la Nueva Escuela Mexicana). Aun cuando la lucha política que gira en contra de la perspectiva que plantea la NEM parece aminorar el avance de una educación más crítica, resulta necesario que el magisterio nacional genere condiciones para conocer más afondo las orientaciones teóricas y filosóficas del Plan de estudios 2022 y, sobre todo, no se deje engañar o persuadir por las artimañas de los portavoces de la Vieja Escuela Mexicana.

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