Bella Ciao

Una cosa es el INE y otra una reforma electoral

En nuestro país y en todos los países del mundo, a lo largo del tiempo ha habido y habrá reformas electorales de todo tipo. Muchas de estas reformas buscan adecuarse a los nuevos tiempos. Sólo por citar un ejemplo: el voto electrónico que ya se aplica en muchos países, como Brasil que lo implementó desde 1996, ha sido una reforma electoral para aprovechar la tecnología computacional disponible. Es evidente que antes de tener este tipo de tecnología era imposible usar sistemas computacionales tanto para la emisión como para el conteo de votos.

Cualquier sistema electoral que no se reforma, a medida que pasa el tiempo, se vuelve anacrónico, se va alejando del entorno real. Esta es la razón principal por la que los sistemas electorales se están reformando permanentemente.

Trata de reducir la actual propuesta de reforma electoral al INE es una posición reduccionista, simplista y, por lo tanto, falsa. La reforma electoral no está centrada en el INE, claro que involucra al INE, pero no es el único aspecto.

Hay que señalar que la frase ‘El INE no se toca’ es una aberración que muestra ignorancia total sobre la historia reciente del país. Efectivamente, en México, en los últimos 45 años ha habido ocho grandes reformas electorales, en 1977, 1986, 1989-90, 1993, 1994, 1996, 2007-2008 y la de 2014 y en todas esas reformas, muchos de los que hay señalan que ‘el INE no se toca’ nunca salieron a decir que ‘la CFE (Comisión Federal Electoral) no se toca’ ni tampoco que ‘el IFE (Instituto Federal Electoral) no se toca’.

Ninguna reforma de ningún tipo se puede analizar mediante el todo o nada pues el mundo no es blanco y negro, en medio hay una gran cantidad de grises. La actual propuesta de reforma propone muchas cosas y una oposición seria debería señalar explícitamente y debatir de frente a la sociedad en cuáles aspectos está de acuerdo y en cuáles no y en dar sus argumentos para que el electorado tenga una clara idea de la posición de cada partido ante cada una de las propuestas. Esto es lo más sano y lo más democrático.

Ah, pero no. La oposición, encabezada por los panistas, no tiene intenciones de discutir con seriedad los aspectos de la reforma, sino que se inventaron que la actual propuesta de reforma propone ‘desaparecer al INE’ y como consecuencia ‘hay que defender al INE’. La situación real es que nadie y en ningún lado ha propuesto que desaparezca el INE, así como no desapareció el IFE con la reforma electoral de 1989-1990. Con dicha reforma el IFE se transformó en INE, tal como hoy se propone la transformación del INE en INEC (Instituto Nacional de Elecciones y Consultas).

Hablando de consultas. El actual INE ha tratado de obstaculizarlas. Así lo hizo con la propuesta de juicio a expresidentes y con la revocación o ratificación del mandato presidencial. El argumento central del INE para oponerse a dichas consultas y a cualquier consulta futura es que cuestan mucho, por lo que necesitan más presupuesto.

Pues bien, el pasado 8 de noviembre hubo elecciones en Estados Unidos y el mismo día que se eligió a gobernadores, a senadores y a diputados se llevaron a cabo toda una serie de consultas, referéndum, en las que los ciudadanos de los 50 estados norteamericanos votaron no sólo para elegir a representantes populares, sino que el mismo día y en el mismo centro de votación votaron en varias consultas. Así que el pretexto del costo se cae por su propio peso. Basta juntar un grupo de consultas para que la gente decida al mismo tiempo que elige representantes populares lo que implica un costo mínimo.

Este debería ser el tipo de debate que se debería estar teniendo en estos momentos. Eso sería un debate constructivo y responsable con el país.

anbapu05@yahoo.com.mx

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