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Se planea vender en paquete el terreno de la vieja Central Camionera, el Estadio Municipal y parte del Edificio del Patronato de la UAQ

Durante treinta y tres años de vida (1961-1994) la Central Camionera Corregidora fue un lugar de paso para la mayoría de los queretanos y de bienvenida de los turistas; pero para muchos otros fue su centro de trabajo, en algunos casos fue el centro de operaciones de mal vivientes, prostitutas, carteristas, entre otros; así como también fue el arribo de la mafia en Querétaro; por eso algunos la recuerdan con cariño y nostalgia, otros con desdén y fastidio

Ahora sólo quedan escombros, pero tratemos de reconstruir su historia. Evocando sus orígenes, los viejos platican que en ese lugar sólo había un terreno baldío, el cual se usaba como campo de béisbol. En esa época el transporte en Querétaro iniciaba con algunos camiones, que transportaban gente de rancho en rancho, comunidades y poblados. 

Según Cirino Anaya, accionista de la línea Flecha Amarilla y pionero del negocio del autotransporte en nuestra ciudad, el servicio de transporte urbano comenzó en el año de 1935 y nos relata: “en ese tiempo tu servidor tenía 15 años y para ser chofer lo único que se necesitaba era saber manejar y pagarlos impuestos; en aquel entonces el gobierno no pedía la credencial, porque recuerdo bien que fue hasta el gobierno de Saturnino Osornio cuando se sacaron las primeras licencias de conducir”. 

Y recuerda, “en aquel tiempo el boleto de la ruta que yo cubría (Cadereyta-Querétaro) tenía un costo de 75 centavos, así que el viaje redondo salía en un peso y 50 centavos; eran otros tiempos, cuando el peso todavía valía; el litro de leche costaba 80 centavos, aun peón, cada semana le daban un cuartillo de maíz, dos de frijol y 50 centavos para sus chiles”.

Don Cirino continúa: “En ese año la parada de los autobuses estaba en el Hotel Hidalgo, que todavía subsiste; las rutas salían por lo regular un vez por semana, los operadores de los camiones reunían a personas para llevarlas según la ruta más afín. Por lo regular estas rutas se coordinaban con las salidas y llegadas de tren que iban o venían de México». 

Las dos líneas de transporte más importantes en México era: Estrella Blanca y Flecha Amarilla

Estrella Blanca según Cirino Anaya por el año de 1940, hacía sus paradas en el Hotel Internacional, “de ahí se cambio a la calle 16 de Septiembre. Posteriormente se fueron a donde hoy es Milano y finalmente se establecieron en la Central de Autobuses de Querétaro”. Flecha Amarilla, por su parte, comenzó sus paradas en 5 Mayo enfrente de gobierno, de ahí se fueron a Zaragoza No. 6 y finalmente se cambiaron a la Central Camionera. «Actualmente estas líneas tienen sus paradas en la Terminal de Autobuses de Querétaro”, apuntó don Cirino. 

Con el transcurrir de los años las sociedades cambian y Querétaro nunca no fue la excepción. Al respecto, don Cirino comenta “la situación de las paradas de los camiones en diferentes partes era muy incomoda para el usuario, quién tenia que estar corriendo de un lado para otro para abordar su autobús; por lo que se pensó en un lugar determinado donde llegaran todos los camiones para comodidad del cliente. Pero sobre todo el objetivo de la Central era tener control del número y tipo de rutas que existían y de esta forma brindar mejor servicio a las personas; además, en aquel entonces, casi siempre iban cargando costales, o su equipaje normal, lo que hacia al servicio muy poco servicial”, opinó el transportista. 

En una nota del periódico Noticias del 14 de noviembre de 1994, Cirino Anaya comentó que “la idea de la Central Camionera fue de don Fernando Domínguez Vega y poco a poco se va ventilando en los gobiernos de Agapito Pozo Balbás y de Octavio Mondragón, pero al fin y al cabo sólo quedó en idea; por lo que fue hasta el gobierno de Juan C. Gorráez, en 1955, cuando el proyecto cobra más fuerza y se comienza con buscar un terreno adecuado”; según la nota periodística, en un principio se pensó en los terrenos de lo que antes era el panteón del Espíritu Santo, donde actualmente se encuentra el Salesiano, pero que finalmente se consideró que no eran los más adecuados. 

Transcurrieron tres años, es decir hasta 1958, para que finalmente se decidiera que para tal proyecto se usarían los terrenos que se utilizaban como canchas de béisbol y que se ubicaban a las espaldas del Estadio Municipal. 

Los gobiernos federal y estatal autorizaron y financiaron el proyecto a lo largo de cinco años, por lo que no le tocó a Gorráez inaugurarla, sino a Manuel González Cosío Díaz, sobre esto, Cirio Anaya dijo: “la inversión la hicieron 50 por ciento gobierno federal y 50 por ciento el estatal, al gobierno federal lo representó la arquitecta Lourdes Espinosa; como a los transportistas nos pidieron que eligiéramos un representante y los transportistas de ese tiempo me eligieron a mi».

“Para la inauguración, en año de 1961, estuvieron presentes el presidente Adolfo López Mateos y el gobernador González Costo y todos los camioneros”, relata don Cirino y añade «en aquel tiempo prestaban servicios las líneas: Estrella Blanca, Omnibus de México, Herradura de Plata, Transportes del Norte, Flecha Amarilla, Chihuahuenses y Flecha Roja”.

Don Cirino recuerda cuando se estrenó la Central, les dieron a conocer los costos de las salidas a los camioneros, “los precios nos parecieron bastante altos, ya que teníamos el ejemplo de Guadalajara, Toluca y Guanajuato, donde el costo de las salidas eran de 2 pesos y aquí se implantó la tarifa por salida a 7 pesos. Los camioneros no estuvimos de acuerdo, razón por la cual planteamos al gobernador González Cosío que se nos vendiera la Central Camionera, ya que nosotros con menos dinero sostendríamos la empresa y pues así fue; el gobierno nos dio facilidades y compramos la Central, nos dieron diez años para pagar, algo así como 10 o 12 millones de pesos de los de aquel tiempo”, relata don Cirino mientras nos muestra las fotografías de su primer camión.

Después, don Cirino finaliza: “A partir de la Central Camionera y de otros sistemas de estaciones aprendimos a administrar las inversiones de Omnibus de México, a quienes yo representaba en ese tiempo; hacíamos nuestras juntas en el interior de los camiones y cuando se pudo compramos un local atrás de la Central.” 

La central fue diseñada originalmente para dar servicio por 10 años, pero su vida se prolongó otros 23; es decir, dio servicio a lo largo de 33 años. Con respecto a lo anterior, el señor Cirino Anaya opina que la Central Camionera dejó de existir debido a que esta era ya inoperante y achacosa. 

Una empleada de la línea Flecha Azul nos dijo que recuerda que una de las deficiencias de la vieja central eran las goteras que salían en los días de lluvia: “hasta las oficinas llegaba el agua, todo se inundaba, teníamos que trabajar con botas de hule, incluso hasta la secretarias y las chicas de taquilla”.

El mismo Cirino Anaya, reconoce que un principio una de las grandes deficiencias del diseño de la Central era la ubicación de los baños, los cuales, quedaban precisamente abajo del restaurante, “y se imaginará los olores que le llegaban a las personas cuando comían”, nos comenta con gracia. 

La Central en realidad vivió tiempo extra; simplemente ya no era funcional para la ciudad de Querétaro que creció excesivamente y ya no era funcional para las necesidades de la sociedad queretana de los noventas.

En más de tres décadas, la Central fue el marco de innumerables anécdotas y experiencias, “si la Central hablara, que cosas no diría”, comento una empleada de Flecha Azul, quien comenzó a laborar en ese lugar siendo una adolescente; “ahí fue donde conocí a un operador, que posteriormente fue mi marido; desafortunadamente, como ocurre en este tipo de empleos falleció en un accidente automovilístico, no me he vuelto a casar, pues a pesar que han pasado muchos años de su muerte no lo he olvidado; cada vez que paso por donde estaba mi Central, se me vienen a la memoria muchos de los momentos que compartí con él” dice con tristeza y melancolía la empleada de Flecha Azul, una mujer madura, pero muy atractiva.

Sus paredes y alrededores sirvieron a muchos de baños públicos. Lo que más le agradaba a las personas que venía de rancherías circunvecinas era lo céntrico de la ubicación de la Central, por lo que aprovechaban para llevar y traer productos; para comprar o vender en sus cercanías, muchos aprovechaban para hacer las compras de la semana pues el mercado les quedaba a sólo unos cuantos pasos.

Pero de todo aquello sólo quedan las ruinas del lugar y los recuerdos en la memoria, la Central dejó de funcionar el mes de noviembre de 1994 al inaugurarse la Terminal de Autobuses de Querétaro, ubicada al sur de la cuidad. En ese momento el periódico Noticias publicó que el edificio sería desalojado y cercado totalmente para evitar que los intrusos irrumpieran en las instalaciones y que, por su parte, los inversionistas analizarían la posibilidad de convertir al inmueble en algún centro comercial.

A tres años del cierre, la Central vieja ha sido totalmente demolida, lo que fue un día propiedad de los transportistas paso a manos de una empresa bancaria conocida como Bancrecer. Según nos explicó don Cirino Anaya, los accionistas de la Central se vieron en la necesidad de vender los terrenos para de solventar algunos de los gastos de construcción de la nueva Terminal de Autobuses. 

En ese sentido, el gerente de la Terminal de Autobuses, Mauro Ochoa, nos confirmó tal información y a la vez nos proporcionó el nombre del director de Bancrecer, José Antonio González, quien nos recibió en sus oficinas ubicadas en el edificio Tec 100. Él nos explicó que actualmente lo que esta empresa desea hacer con el terreno es venderlo para puedan obtener dinero que fluya para la inversión de nuevas empresas o negocios más productivos. Por el momento, explicó el director de Bancrecer, que los más interesados en estos terrenos fue una empresa dedicada a instalar centros comerciales de nombre Wall Mart, pero hasta la fecha no se ha concretado nada. Él mismo nos comentó que el valor de estos terrenos es información confidencial y que solo se proporciona a las compañías y empresa interesadas en comprar.

También nos dijo que la venta de los terrenos de la Central se esta realizando en coordinación con el gobierno estatal, el cual por su parte desea vender el terreno de lo que es todavía el Estadio Municipal, para lo cual, se están ofertando ambos en paquete

Para confirmar el rumor de que en este paquete entraba también el edificio del Patronato de la Universidad, entrevistamos a Jorge Amieva quien explicó que efectivamente se le propuso al Patronato vender parte del edificio, “pero, que quede bien claro, sólo en caso de venderse en paquete (terreno de la Central, estadio Municipal y parte edificio del Patronato de la Universidad) el Consejo Universitario tendrá que decidir si se vende o no. Para que no queden dudas —resaltó—, sólo en el supuesto, que el Patronato vendiera parte del edificio, que sólo sería dos puntas: una que se encuentran junto al Estadio Municipal, y otra que integra varios locales, en Constituyentes, junto al monumento a Colón. Todo lo cual significa en realidad una muy pequeña parte del edificio”, resaltó Jorge Amieva, quien a su vez explicó que uno de los puntos que motivarían a vender parte del edificio del Patronato sería que a través de la nueva empresa sirviera para aumentar el valor de los despachos que tiene en renta el Patronato y que el dinero que se obtenga de la venta se reinvertirá en la misma Universidad.

Por su lado, el Rector de la máxima casa de estudios, José Alfredo Zepeda Garrido, confirmó que hasta el momento sólo se han tenido pláticas con el gobierno, más directamente con la Secretaria de Finanzas, representada por Enrique González Espinosa; pero que no hay nada en concreto ni propuestas de algún interesado, “pero en caso de venderse se tendrá que pedir la aprobación de los consejos, y desde mi punto de vista será una venta a muy largo plazo porque no tengo el conocimiento de ninguna solicitud formal”.

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