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Trata y prostitución voluntaria, la delgada línea

En muchos de los casos que la activista Aleida Quintana ha seguido, muchas mujeres desconocen qué es la trata y no sabían que estaban inmersas en ello.

Ya que no hay una protección institucional para las mujeres, entre la prostitución sexual voluntaria y la trata de personas existe una delgada línea, enfatizó la activista Aleida Quintana Ordaz, quien además recordó un caso en el cual acompañó a una joven que estuvo en situación de trata por cuatro años.

Entró al trabajo de prostitución, primeramente de manera voluntaria, hasta que un tipo se la lleva del bar en donde trabajaba y se la lleva a Apaseo el Alto. Después la casan a la fuerza con uno de los dueños del bar y al final se hace una redada, detienen al líder y ella queda libre, se escapa y se va con su familia”, relató.

Por ello, considera importante conocer la trata de personas con fines de explotación sexual desde todas sus aristas, ya que existen al menos cuatro grupos de personas que convergen entre sí en este delito y se dividen las ganancias.

Ahondó en que hay un grupo dedicado a tener a las mujeres en “cautiverio” y que se dedican a alimentarlas; otro grupo que se dedica solamente al traslado; es decir, van por las chicas a las casas en donde viven, y las trasladan a cachimbas, bares, restaurantes, hoteles o a la vía pública en donde van a ser explotadas sexualmente. Después otro grupo las recibe en esos lugares y las comercializa; y, por último, otro grupo se dedica a la vigilancia de las mujeres en situación de trata.

Conocer la forma en la que opera las redes de trata es fundamental para que las mujeres en situación de trata logren identificar la situación en la que se encuentran, ya que en los acompañamientos que ha hecho Aleida Quintana, ha visto que muchas mujeres desconocen qué es la trata y que se encontraban ahí.

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