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Válidas las protestas de grupos minoritarios: Sociólogo

Para garantizar un equilibrio entre grupos sociales con diferentes ideologías se debe apelar a la “civilidad” y al “diálogo”, ya que de no ser así se cae en discursos de odio e intolerancia.

“Un Estado laico debe guardar un equilibrio adecuado entre quienes tienen una motivación religiosa y quienes no la tienen. Aquí el problema está en saber legislar para todos. No podemos decir que una ley que no tome en cuenta el sentir de una población es una ley de avanzada” aseguró el académico de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), Javier Méndez Pérez.

El catedrático de la Sociología de la Religión, explicó que el “secreto” de un Estado laico está en poder guardar un equilibrio adecuado entre quienes tienen diferentes motivaciones religiosas y entre quienes no la tienen: “Si los jerarcas de la Iglesia católica dicen que convocan a una marcha laica, pues no es cierto, ellos no son laicos, pero la marcha sí puede serlo porque es la expresión de un grupo de personas”.

Señaló que, por ejemplo, las leyes que despenalizan el aborto o que permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo no necesariamente son leyes de avanzada, son leyes que regulan la actuación a partir de una concepción no religiosa, pero “¿qué pasa cuando aplicas esa ley en una población mayoritariamente religiosa? Entonces la ley entra en conflicto”.

Recordó que las leyes son un constructo humano que dependen de factores culturales, históricos, políticos, económicos, hechas para regular la actuación entre los grupos sociales en “un delicado equilibrio de fuerzas”, lo cual, si no se aplica para todos, la ley entra en conflicto: “si una minoría está en desacuerdo por determinada ley que se aplica no responde a sus intereses pues también tiene derecho a reclamar esto.”, puntualizó.

Sin embargo observó que para garantizar un equilibrio entre grupos sociales con diferentes ideologías se debe apelar a la “civilidad” y al “diálogo”, ya que de no ser así se cae en discursos de odio e intolerancia: “Esta intolerancia generalizada impacta en la sociedad desde distintos puntos. Desde el punto de vista funcionalista se corre el riesgo de la disolución del tejido social, Durkheim habla de un concepto muy claro como lo es la anomia”.

Javier Méndez Pérez, dijo que la comunidad LGBT+ tiene derecho a exigir el respeto a su individualidad, así como el grupo de las asociaciones católicas de padres de familias exigir respeto a su concepción de familia y que se conserve a través de las leyes: “Tienen tanto derecho. Aquí el problema está en saber legislar para todos. No podemos decir que una ley que no tome en cuenta el sentir de una población es una ley de avanzada.”

Sobre el papel que la Iglesia católica en la marcha por la familia convocada para el próximo 21 de septiembre por el Frente Nacional por la Familia (FNF), organización laica, pero con vínculos cercanos a la religión.

Agregó que el “problema” no se encuentra en que los obispos traten de incidir en la política ya que históricamente se ha hecho, sino en que el Estado laico sólo esté sujeto a las “presiones” de un solo grupo y no gobernando para todos.

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