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Afganistán: ecos de otra política fallida

Niels Rosas Valdez

Las escenas que se han mostrado de Afganistán en los últimos días son abrumadoras, aunque quizá ese calificativo se quede corto para expresar la situación actual. En un abrir y cerrar de ojos, el territorio que hace escasas semanas era seguro y libre, ahora está controlado por los talibanes. ¿Qué está sucediendo en el país centroasiático?

Afganistán ha sufrido turbulencias constantes desde hace medio siglo. Tras la república formada a principios los años 70, fue invadido por la milicia soviética en 1978, instaurándose así un Estado socialista que duró 14 años. La intención de la invasión era repeler la campaña militar de los muyahidines y otros grupos fundamentalistas, sin embargo, no se consiguió y en 1989 las tropas soviéticas se retiraron.

El vacío de poder condujo a la guerra civil afgana que durante tres fases culminó en 2001 para al final establecer un gobierno talibán. Tal régimen ofreció refugio a los perpetradores de los atentados terroristas del 11 de septiembre y ante la negativa de entregarlos a la justicia estadounidense, la comunidad internacional consideró legítimo intervenir a través de la Operación Libertad Duradera (OLD) en Afganistán para desmantelar la estructura talibana de sustento terrorista e instaurar un gobierno democrático de tendencia Occidental.

Además de remover al régimen talibán protector de Al Qaeda, los objetivos de la OLD eran ofrecer ayuda humanitaria, reestablecer la democracia e instituciones y reconstruir el Estado afgano. ¿Se consiguió? No. ¿Por qué? Hay varias razones. Una fue la invasión de Estados Unidos de América (EUA) a Irak en 2003 contra el régimen de Sadam Hussein, puesto que se tuvieron que redirigir los recursos militares, económicos, etc., a esta nueva guerra en Medio Oriente. Otra es la corrupción de las administraciones afganas en estos casi 20 años e incluso en mayor medida la permitida por EUA, puesto que el recurso económico para fortalecer las fuerzas de seguridad afganas e internacionales terminaba en los bolsillos de los aliados estadounidenses.

Una razón más para esclarecer la derrota de EUA es la negligencia de Washington por recomponer el tejido social y fortalecer las instituciones reconocidas internacionalmente para la protección del gobierno democrático afgano, situación que también se pudo apreciar en Irak con la OLD. A esto se suma la serie de denuncias que sus operaciones han tenido en el país centroasiático en nombre del combate al terrorismo, pero que han incurrido en violaciones a los derechos humanos.

¿Cómo se lee ahora la posición estadounidense en el globo? Las relaciones internacionales se basan en la percepción de los agentes, sean Estados, organizaciones o individuos, entre sí. En tal contexto, la salida abrupta de EUA de Afganistán ante el regreso de los talibanes nuevamente plantea interrogantes en torno a la fuerza y liderazgo estadounidense en su interés y capacidad de ejecutar una política exterior humanitaria, de seguridad humana y de reconstrucción del Estado; así como de la lucha contra el terrorismo internacional. No obstante, también podría ser una estrategia para cerrar la cuenta y comenzar de nuevo en Afganistán.

@NielsRosasV

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