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Coaching pedagógico y educación de las emociones: el discurso de la alienación en la educación básica en México (II)

Pero, hasta el momento, parece que aún no ha quedado claro cómo es que el coaching pedagógico y la educación emocional, se entrelazan para desviar la tarea social y formativa de la escuela hacia los intereses del mercado o, por decirlo de otra manera, cómo funciona el discurso del optimismo en la alienación educativa. Para ello, es necesario voltear la mirada hacia el terreno comercial y poner atención en las estrategias que se utilizan para presentar las mercancías.

El mundo de los negocios junto con la sociedad de consumo marca la pauta en la exaltación de las emociones. Para que los productos sean comprados, se necesita atribuir a éstos, propiedades mágicas, es decir, fetichizarlos —tal como decía Marx—. El fetichismo que hoy se percibe, consiste en la excitación de las emociones para que el comprador en potencia, consuma y se convierta en comprador en acto.

En otras palabras, no sólo se adquirieren objetos sino, también, emociones. La sociedad capitalista ha convertido a las mercancías físicas en mercancías emocionales. Ahora, no basta con establecer una relación económica entre el sujeto (comprador) y el objeto (mercancía). A estos dos elementos, se le incluye un componente más y es de carácter psicológico: la emoción.

Por tanto, se pretende que las escuelas adapten a los estudiantes a las exigencias y necesidades que el modo de producción requiere. Por un lado, se forma a los escolares para su inclusión al mundo laboral y, junto con ello, se les educa para ser consumidores-compradores. Es aquí donde las emociones desempeñan un papel fundamental, ya que, sin ellas, el hombre-consumidor no apetecería ni desearía los objetos que se le presentan.

Al exaltar los apetitos emocionales y entrenar la parte afectiva de los individuos, no sólo se inhibe su capacidad crítica sino que, además, se les prepara para su participación en la producción y en la adquisición de mercancías. De esta manera, la educación de las emociones y el coaching pedagógico sirven a los intereses empresariales como herramientas que fomentan un espíritu de consumo.

En suma, el coaching pedagógico, en complicidad con el mercado capitalista, no son más que una forma de alienar a los estudiantes. Por encima de la instrucción, la motivación y el optimismo desempeñan un papel determinante en la enajenación que hoy se promueve en la educación básica. La objetivación de los escolares y su relación con la sociedad de consumo es parte del coaching educativo.

Dicho enajenamiento emocional imposibilita a los educandos para percibir, interpretar y transformar las condiciones históricas y sociales del momento en que viven. Guiados por los afectos, y no por la teoría y las circunstancias objetivas y materiales que la realidad les proporciona, los estudiantes sólo se rigen por sus estados de ánimo y sus deseos individualistas y altamente subjetivos que la afectividad y el sentimentalismo les alimentan.

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