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El Barrio de la Cruz en la tormenta: Comentarios desde la investigación urbana y turística

En las ciencias sociales, los conceptos suelen aparecer, volverse de moda y, algún día desaparecer. Ese fue el caso del concepto de “dependencia” en los setenta, “ciudad global” en los noventa y el más reciente de “gentrificación”. Su autora, la socióloga londinense Ruth Glass, no imaginó que llegaría a estar en boca de tantos académicos, -profesores y estudiantes- políticos, y habitantes de ciudades de todo el mundo.

Así que el Barrio de la Cruz en Querétaro, no ha podido escapar a ser calificado de “barrio en gentrificación o ya gentrificado”. Es entonces hora de interrogarse sobre lo que está pasando realmente. En primer lugar, habrá que mencionar que el Barrio mencionado es el más emblemático de la capital. Situado en alto, sus calles bajan hacia la parte plana del centro que inicia en la Plaza de Armas. Lugares emblemáticos son sin duda el convento de la Cruz y el mercado  además de que el barrio es parte del área declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996.

Esto nos lleva a subrayar el proceso de remozamiento del barrio mediante la intervención de las autoridades locales en diversas obras de arreglo de calles y banquetas, colocación subterránea de las redes, arreglo de la Plaza Fundadores (no del gusto de todos): con la valorización simbólica pero también inmobiliario de los predios y construcciones y el embellecimiento real, no hay duda que el precio de los bienes inmobiliarios han ahuyentado las personas de ingreso más modesto, entre otros los estudiantes universitarios que rentaban cuartos en casa tradicionales. Todo ello es parte de un proceso de gentrificación por intervención del Estado en sus diversos y a veces contradictorios niveles de poder.

Sin embargo, hay otro factor muy importante en juego: el turismo. El mejoramiento barrial y urbano en general ha propiciado la construcción de nuevos hoteles tanto en el Centro Histórico como en diversas áreas como 5 de Febrero, Juriquilla, Centro sur, esencialmente. Por otra parte, han florecido los arrendamientos turísticos llamados de “plataforma”, es decir la renta de cuartos, departamentos o casas completas por particulares mediante plataformas como AirBnB, Booking, etc. Esto ha generado una nueva forma de gentrificación que podemos calificar de “turística” que no es solamente de alojamiento turístico sino también de comercios y servicios más orientados a visitantes que a residentes. Desde 2014, se empezó a dar seguimiento a esos procesos en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Los resultados más recientes del seguimiento de esas transformaciones del Barrio de la Cruz demuestran que se ha incrementado sustancialmente la cantidad de turistas (más que en otras ciudades también en la lista de la Unesco), lo que eso impulsó la construcción de numerosos hoteles periféricos y centrales. En el Barrio de la Cruz, dominan los hoteles de lujo – esencialmente hoteles boutique” de pequeña escala, y una oferta en Airbnb de 244 alojamientos, un tercio de los contabilizados en la totalidad de la Zona de Monumentos.

Por otra parte, los negocios de todo tipo han proliferados a lo largo de las calles del barrio, con orientación aproximadamente este-oeste y norte-sur. El estudio muestra una sensible disminución de los negocios tradicionales para cubrir las necesidades de la población tradicional residente, a favor de negocios asociados con la demanda potencial de los turistas.

Este desplazamiento de actividades es también uno de personas: se está volviendo imposible adquirir una vivienda en el Barrio y menos acceder a un alquiler barato para personas de bajos recursos y no solo estudiantes. Asimismo, el mismo hecho de residir en el Barrio se vuelve complicado, porque se accede cada vez menos a tiendas y servicios para la vida día a día, mientras que sobran los que atienden a los visitantes efímeros que son los turistas.

Esto plantea varias preguntas: ¿Eso es el tipo de barrio y ciudad que queremos? ¿Nuestros barrios centrales son para vivir o para visitar? Responder “para las dos cosas” es una gran falacia o hipocresía; se puede demostrar en muchas ciudades como Barcelona, Paris y otras donde la población ha perdido acceso a la vivienda y los que “sobreviven” en la ciudad se ven hostigados por el ruido y las fiestas del turismo, así como por los precios de la vivienda.

La Cruz parece haber pasado un punto de no retorno en ese proceso de gentrificación…habitantes de otros barrios como San Francisquito o el Tepe han tomado conciencia del riesgo de que su barrio se vuelva un rincón turístico más de la capital y reclaman atención.

¿No sería tiempo de una concertación amplia y honesta frente también a las nuevas transformaciones que se avecinan como la llegada del tren rápido México-Querétaro o la profundización de la función turística de la capital? ¿Habrá voluntad política para dialogar o los conflictos se dirimirán en la calle dividiendo la población?

Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAQ, Investigador Emérito del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores del Conahcyt.
Correo: danielhiernaux@gmail.com

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