El décimo aniversario

Este agosto la Especialidad en Familias y Prevención de la Violencia cumple diez años, de los cuales participé como coordinadora ocho de ellos. Me siento muy satisfecha por los logros que la especialidad alcanzó como producto del trabajo incansable de un grupo de profesoras excelentes, tanto en lo académico como en lo humano. Siempre recordaré que allá por el año 2009 el director de entonces, Mtro. Carlos Ramírez, nos invitaba a presentar propuestas de especialidades. Entonces, la Dra. Esperanza Díaz Guerrero me animaba a diseñar un posgrado relacionado con Territorio y Género, pero de pronto, la Mtra. Patricia Palacios fue a un congreso que abordaba temáticas de género y conoció a la Dra. Schmukler que presentaba una ponencia sobre democracia y familia, propuesta que ella, junto con otras colegas, ayudó a desarrollar —a la que finalmente denominaron Democratización familiar—, y nos entusiasmó, a colegas docentes y a mí, en el diseño de una especialidad que tuviera como eje ese marco teórico-metodológico. Empezamos el periplo de nuestra preparación del año 2009 al 2012, tiempo en el que sostuvimos un seminario permanente de democratización familiar a los que acudieron los expertos en México para capacitarnos. En el año 2012 fue aprobada la propuesta académica por el Consejo Universitario y, a finales de julio y principios de agosto, empezaron las clases.
Dentro de la transversalidad de la perspectiva de la igualdad de género, nuestra especialidad era definitivamente un avance en la consolidación del enfoque de género, a nivel posgrado, en la Universidad Autónoma de Querétaro. Si bien es cierto que la Maestría en Enfermería abierta, si mal no recuerdo, en 2009, se había diseñado con esa idea, no logró ser punta de lanza en la transversalización de género; fue la especialidad la que en definitiva se ha convertido en un semillero de profesionistas que han logrado trascender dicho enfoque académico para colocarlo en sus propios espacios laborales. Con el paso del tiempo, la propuesta de democratización familiar fue el pretexto para consolidar la perspectiva de la igualdad de género, pues hemos querido, como profesorado, introyectar en nuestras y nuestros estudiantes que los miembros adultos de las familias, hombres y mujeres, deben convertirse en seres autónomos y respetuosos capaces de tomar decisiones que convengan a una prole que tendrá siempre la convicción de que sus derechos e intereses son respetados y considerados en igualdad.
El respeto por las generaciones y el género, están en el centro mismo de nuestra propuesta; pero también, el deseo enorme de que nuestra sociedad vuelva a consolidar un tejido social, resquebrajado en las últimas tres décadas, a través de un diálogo permanente que transforme las relaciones entre hombres y mujeres al interior de los hogares. Sabemos que sólo ponemos nuestro granito de arena como académicas, pero eso no nos amilana porque tenemos la certeza de que cada estudiante que cursa la Especialidad sale con otra mirada y con otras prácticas, las cuales se basan en la igualdad de género, el respeto a las generaciones y la comunicación asertiva. Cada año nuestra propuesta debe ponerse al día porque la realidad nos rebasa, por eso hoy nuestra apuesta se encuentra ya no tanto en la democratización familiar, sino en las políticas de cuidado, más inclusivas, que tienen en su centro el enfoque de la igualdad de género. Día con día me congratulo de haber aceptado hace años la encomienda de la coordinación de esta especialidad, la cual se ha consolidado por el trabajo de unas docentes que han madurado, también, con este proyecto académico. Y como escribió y cantó alguna vez la inmortal Violeta Parra: “Gracias a la vida que me ha dado tanto”.



