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La Danza Circular, una acción para la Cultura de paz

En el nacimiento de la humanidad,
lo que hoy llamamos danza, canto, plegaria, o meditación,
no estaban separadas, eran un todo.(Ullrich, s. f.)

Desde los orígenes de la humanidad, los seres humanos se han reunido alrededor del fuego a conversar, invocar, cantar y danzar, en fin, para celebrar la vida y honrar la muerte, el círculo es la forma ancestral del movimiento, es un impulso innato que nos identifica como seres gregarios, desde nuestros orígenes hemos sido buscadores de lo sagrado.

El círculo, figura sagrada por excelencia simboliza la unidad, en la energía del círculo nos encontramos con nosotros mismos y con los otros, desarrollamos la empatía y el respeto, pues el círculo no tiene jerarquías, el círculo no tiene cabeza ni cola, y todos los puntos son necesarios para formarlo, en el círculo todos somos iguales, y todos ocupamos un lugar, haciendo que el movimiento fluya a través de la inercia. Lo bello de las danzas circulares es que la experiencia de cada participante puede ser diferente y es bienvenida con sus características únicas, a nadie se le pide que cambie para ser aceptado.

A través de pasos sencillos y repetitivos, ritmos básicos y la conformación de círculos entrelazados de las manos, espirales o círculos concéntricos, se accede a la conciencia de sí mismo y mi lugar en la comunidad.

Como una de las técnicas de danza terapéutica, que puede ser utilizada en la educación, en el manejo de grupos, en la persecución del bienestar y como fomento al desarrollo de una cultura de paz en la resolución de conflictos, fue el bailarín, coreógrafo, maestro de danza y artista plástico, Bernard Wosien quien las inició y recopiló, bajo el nombre de Danzas Circulares del mundo, reconstruyendo los primeros movimientos simbólicos de la danza.

A través de ella nos relacionamos comunitariamente estableciendo lazos de solidaridad y buscando la armonía aprendemos unos de otros, tomando conciencia del grupo y la unidad.

La danza circular puede ser practicada por cualquier persona desde niños hasta personas mayores,  sin necesidad de experiencia previa, entre sus principales beneficios se encuentran: coordinar mente, cuerpo y espíritu, permiten la relajación y armonía, mediante la música y la belleza de sus pasos, son una herramienta que permite salir del individualismo, favoreciendo la comunicación e integración con los otros y el entorno, ayudan a bajar el nivel de agresividad, gracias a la apertura emotiva que se genera al compartir esta actividad de carácter re-creativa. Al ser una actividad esencialmente grupal y no competitiva, proporciona la oportunidad de trascender las diferencias sociales y culturales en un lenguaje de amor y aceptación. Aprender a danzar en círculo es aprender a caminar con otros favoreciendo la construcción de una cultura de paz.


Anderson, S. J. (2019). Danzas circulares: Un aporte para la paz. Recuperado 28 de febrero de 2022, de Territorio Abierto website: https://www.territorioabierto.cl/danzas-circulares-un-aporte-para-la-paz/

elrincondesusu. (2010, marzo 20). «LAS DANZAS CIRCULARES DEL MUNDO». Recuperado 28 de febrero de 2022, de El Rincón de Susu website: https://elrincondesusu.wordpress.com/2010/03/20/las-danzas-circulares-del-mundo/

Ullrich, L. A. (s. f.). Danzas circulares—Cantos y Danzas del Mundo. Recuperado 28 de febrero de 2022, de http://www.cantosydanzasdelmundo.org/danzas-circulares-1.html

Atzimba Elena Navarro Mozqueda

Docente de la Facultad de Artes, UAQ

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