Niñas empoderadas, mujeres poderosas

La conmemoración del Día Internacional de la Mujer es motivo de reflexiones y acciones. Sin duda, los logros alcanzados por cientos de miles de mujeres en todo el mundo nos permiten continuar con la lucha por la igualdad. Sin el esfuerzo de quienes nos han antecedido y de quienes han dedicado sus vidas a reivindicar a las mujeres, no estaríamos en donde estamos.
Hoy es necesario abordar el tema de la desigualdad de género desde el origen: los estereotipos que estigmatizan a niñas y niños desde que nacen; que les dictan su comportamiento y “el deber ser”.
Es tan importante hacer saber a las niñas que pueden lograr todos sus sueños, que pueden realizar cualquier trabajo y llegar a ocupar los más altos cargos en la toma de decisiones a cualquier nivel; como decir a los niños que se vale llorar y expresar sus sentimientos, que eso no los hace menos. Empoderar a las niñas y comprender a los niños.
Y es que los estereotipos nos están matando. De acuerdo con el Inegi (2023), mientras el 16.3% de las mujeres de 18 años o más declararon haber sentido depresión, el 9.1% de los hombres lo reconoció. Sin embargo, en 2022, 10.5 de cada 100 mil hombres se suicidaron contra 2.3 de cada 100 mil mujeres. Por otro lado, el Índice de Paz en México (2023) indica que los feminicidios aumentaron 127% entre 2015 y 2022. Desde luego, estos problemas son multifactoriales, pero en el fondo la educación es la que manda.
Las desigualdades afectan más a las mujeres que a los hombres. Aunque el porcentaje de mujeres es mayor en las universidades, avanzar cuesta más. El piso no es parejo y no existen las mismas condiciones para el pleno desarrollo en comparación con los varones. Entre los problemas que afectan a las mujeres en el ámbito laboral están la falta de reconocimiento, la brecha salarial y la dificultad de conciliar el cuidado de la familia y del hogar con las tareas del trabajo, lo que las obstaculiza a continuar con su crecimiento y desarrollo profesional, cosa que no sucede con los hombres.
La CEPAL ha señalado que las mujeres ven más restringidas sus oportunidades de alcanzar puestos de alto nivel debido a actitudes discriminatorias relacionadas con la maternidad. Inclusive, profesiones como la enfermería o la docencia en los niveles básicos —que están vinculadas con funciones de cuidados y se perciben como actividades femeninas— generalmente son peor remuneradas que las relacionadas con lo masculino como la ciencia, la computación y la tecnología. Es imperioso impulsar a las mujeres en áreas STEM (ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas), en donde la desigualdad es mayor. En México el 39% de las personas integrantes en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) son mujeres y de acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), solo el 30% de las mujeres elige estudiar alguna profesión STEM.
Por ello, abordar el problema desde el origen significa trabajar con las niñas, no porque los niños no lo merezcan, sino porque las niñas están en clara desventaja. Este 2024 iniciamos nuevos proyectos vinculados con la ciencia y la sociedad (Ciencia y Sociedad UAQ), uno especialmente dedicado a niñas (Chavas en la Ciencia) para que conozcan a mujeres referentes en las áreas STEM. Para que se despierte en ellas la ilusión de lograr sus metas, las que sean. Hoy buscamos empoderar niñas y lograr mujeres poderosas.



