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Siempre fallaron, nunca triunfaron

Hubo tantas maneras de detener esto, pero ninguna se llevó a cabo de manera correcta, las campañas de prevención ya no entran.

El Estado falló este 17 de octubre en Culiacán. Fue rebasado en materia de seguridad, ¿pero, cuándo las instituciones mexicanas estuvieron a la altura para solventar las carencias de la población? Hay dimes y diretes en todo el país. Que de quién fue la culpa, que si el presidente debe renunciar, que esto no hubiera pasado si las estrategias de seguridad de Calderón no fueran tan radicales., pero tal vez, sólo tal vez, se pudo evitar todo este embrollo si le hubiéramos dado a un niño unos zapatos y plato de comida caliente.

Las políticas en el Estado mexicano han fallado, las cruzadas contra la pobreza y la inseguridad no han logrado cubrir a la población; sin embargo, algo más llegó: el negocio de la venta de drogas es la tierra prometida para varios jóvenes. El narcotráfico se volvió el ideal de los más chicos para triunfar en la vida. En el mundo de la narcocultura hay héroes, los cuales sirven de ejemplo: Pablo Escobar, Caro Quintero, ‘El Chapo’ o la figura sacra que es Jesús Malverde; se vuelven ideales a seguir, donde la abundancia prometida vale más que la integridad física; en México se calcula que hay alrededor de 300 mil niños trabajando con el crimen organizado, lo que no saben ellos es que son carne de cañón para proteger a ciertas vacas sagradas.

Un ejemplo puede ser el mismo Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo” que nació en 1957. Un año después de su nacimiento se puede observar un índice de la pobreza recolectado por Miguel Székely; los cuales nos pueden dar la percepción de cómo la población estaba inmersa en una situación de carencias.

Los datos que datan de 1958 apuntan que un 61 por ciento de los mexicanos se encontraba en la pobreza alimentaria y un 81 por ciento tenía pobreza de patrimonio, es decir que no podían acceder a una propiedad. 40 años después -que viene siendo 1998- hay un 33.9 por ciento de pobreza alimentaria y 63.9 por ciento de pobreza de patrimonio, una estadística significativa que nos recuerda que la pobreza sigue en México y no parece retirarse; con esto no se busca indultar al crimen organizado, ya que las acciones realizadas han roto el tejido social y creado una psicosis de miedo en el país; sino el comprender de dónde viene el deseo de los nuevos jóvenes de unirse a la delincuencia organizada, que a los pobres se les oprimió sistemáticamente de manera frecuente que la vía alterna fueron los actos delictivos; y ahora que han construido sus imperios, nadie se los va a quitar y menos lo que les tenían el pie en la garganta.

Todo esto se pudo evitar si hubiera aplicado políticas de educación aptas para contrarrestar esta lucha; pero ya es tarde, lo demostrado esta semana en Michoacán y Sinaloa muestra a los criminales como dueños y jefes con los que no se puede luchar; o en otro caso de soluciones viables, una política de drogas viable, adaptándolo como un mercado regulado y seguro para todos; pero dejaron que esta granada nos explotará en las manos; hubo tantas maneras de detener esto, pero ninguna se llevó a cabo de manera correcta, las campañas de prevención ya no entran, ahora es momento de soluciones reales.

No vale la pena entrar al juego, de quién es la culpa actualmente, cuando este problema es como una bola de nieve que viene cuesta abajo; el presidente y su equipo fallaron esta semana; pero este problema se pudo eliminar desde Félix Gallardo, o antes, creando ambientes justos para los más pobres, pero nadie hizo nada.

 

*Estudiante de 5to semestre de la licenciatura en Comunicación y Periodismo de la UAQ. Trabajo de la materia Géneros de Opinión

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