¿Y dónde estaban las feministas cuando quise pensar en un sólo tema para escribir este texto?

A pesar de que me vienen al pensamiento mujeres maravillosas por sus saberes y acciones, me queda la sensación de que nuestra “efeméride” (la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, que “noesunafechaquesefestejasinoqueseconmemora”) nos convierte en un árbol que da frutos todo el año, pero que solo probamos en marzo porque recordamos.
“No voy a participar en ninguna actividad del 8M y eso me da paz» y «no estoy segura sobre si voy a marchar o no», son algunos pensamientos que tú y yo hemos tenido (admítelo, chica o chicx /si eres chico, no te ahuyento).
Primero pienso en mí, en mi corporalidad: lo suficiente o insegura que me ha hecho sentir durante temporadas y lo injusto que puede ser mi autopercepción como argumento inconsciente contra las que escuchen mis quejas (pero también es cierta la envidia que otras me dan porque me parece inverosímil que se autoperciban insuficientemente hermosas).
No me entiendan mal. Obviamente somos más que una apariencia. Estos cuerpos que tenemos, pese a todo nos enorgullecen porque los cuidamos con nuestras posibilidades y parece tan fácil que también haya licencias sociales para agredirnos y ultrajarnos. La lotería genética tampoco ayuda mucho cuando estamos enfermas.
Pienso en mí, en los usos y costumbres de esta geografía conservadora del centro del país que me atravesó el cuerpo: crecer con culpa, religión católica, violencia familiar, un linaje de mujeres muy fuertes, carencias económicas y acelerados cuestionamientos internos ¿Cuántas mujeres más de pocos 30 o muchos 20 habrán crecido igual? ¿Seremos muchas y nos causaremos extrañeza o hermandad? ¿O nos causaremos desconfianza a pesar de nuestras similares vivencias?
No sólo compartimos un género. También estamos hechas de los privilegios, deficiencias y azar. Pienso en mis amigas y recuerdo que su normalidad implicaría una gran o pequeña resistencia al orden.
Obviamente cada mujer atravesará una reflexión para repensar el costo y beneficio de pertenecer al poco más de la mitad de la población global. Los matices siempre serán injustos, pero percibo cansancio y goce en esto por el cuestionamiento que hay, por la complicidad.
Y llega a ser abrumador. En Guerrero, un grupo de mujeres pelearon por su participación política en un pueblo en donde solo votaban hombres hasta 2022. Mirar la ventaja que Dani Torres tuvo en las Olimpiadas de Tokio. Cuántas mujeres empresarias están ahí gracias al trabajo doméstico de otras (sin reconocer). Antes cantaba la canción de “La Planta”, ahora la detesto ¿Cuántas habrán llegado a la menopausia sin saber que sus cólicos eran culpa del endometrio y no de los ovarios? Macedonia Blas. Vimos la anulación de la sentencia que tuvo Dafne Mcpherson por un aborto fortuito. Viva mi copita menstrual y las madres autónomas ¿Podrías contar a todas las mujeres de tu círculo social que han sido violentadas? Las mujeres trans son mujeres…
Tantas cosas nos atraviesan el pensamiento antes de posicionar una gran ventaja. Y aún así, en este 8M cualquier Santi o Juan te va a recordar que a una mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa, te felicitará y cualquier pequeña discusión la rematará diciendo:
“¿Y dónde estaban las feministas cuando (autocompletar)?



