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Agotamiento emocional

Pérdida del auto control, irritabilidad, cansancio físico, falta de motivación, dificultad para pensar, insomnio, olvidos frecuentes, distanciamiento social y afectivo, son algunos indicios de que podemos llegar al estado del agotamiento emocional; si le pusiéramos atención a esas señales e hiciéramos algo al respecto para disminuirlas o suprimirlas, se podría evitar llegar a ese estado.    

Cualquier persona, que en cualquier ámbito de la vida, ya sea en el laboral, con la pareja, en el académico, en el hogar o en cualquier otro, que tenga exceso de tareas o responsabilidades y que permita que éstas la lleven al límite, que se encuentre en un desequilibrio entre lo que da y lo que recibe, así como en una situación de no poner límites, puede presentar agotamiento emocional, el cual es un estado que se gana al tener una carga excesiva de esfuerzo psíquico, aunque se percibe como un cansancio mental, es usual que esté acompañado de una gran fatiga física, de la que se siente que no se va a recuperar.

El agotamiento emocional no es algo que surja de un momento a otro, es un proceso que se va generando de a poco, hasta que llega un punto en el que la persona se derrumba y llega a ese colapso porque concretamente la persona ya no soporta más; ese quiebre puede provocar una sensación de pesadez, depresión profunda, la parálisis, es decir, la imposibilidad de seguir adelante, o llegar a una enfermedad crónica.

Es posible afrontar y salir del agotamiento emocional; por supuesto, un primer paso es el descanso, procurar durante el día, darse unos momentos para descansar y dormir las horas suficientes, ayuda también darse tiempo para tener momentos para relajarse y estar en tranquilidad, buscar tiempo libre para realizar alguna actividad que cause gusto o placer, disfrutar de una rica bebida, de una buena comida o de darse una ducha caliente.

Las personas que se exigen demasiado poco a poco van enfocándose más en las responsabilidades y van dejando de lado las actividades recreativas, el descanso y el ocio. Ayudaría mucho repensar qué tanto peso se le está dando a las responsabilidades y poner más atención en el autocuidado e intentar establecer un mayor equilibrio entre las exigencias externas, las auto exigencias y las necesidades personales.

Es de utilidad destinarse un tiempo para la convivencia con familiares y amigos, así como para realizar alguna actividad física. Reconectarse consigo mismo, dedicar un tiempo para estar a solas, volver hacía sí mismo y volver a conectar con lo que somos y deseamos. Reflexionar si lo que se está haciendo, está generando alegría, placer, satisfacción, o si sólo se está actuando de manera automática, sin disfrutar de la vida.

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