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Ante una pérdida significativa, ¿qué más perdemos?

Existen varias definiciones del duelo. Para la OMS, es una reacción normal que experimenta una persona, ante la pérdida que se tiene, ya sea de una persona querida, de un animal, de un objeto, de una etapa o de un evento significativo.

Para el enfoque humanista de la psicología, se concibe el duelo como la ausencia o la pérdida de algo que para la persona tiene un valor importante o es significativamente emocional; puede ser un objetivo, una meta, un proyecto, una situación, un objeto, una mascota o una persona.

El proceso de duelo ante alguna pérdida significativa, pasa por varias etapas: la negación, la ira, la negociación, la depresión y, finalmente, la aceptación.

El proceso es complicado pues se experimentan diferentes emociones y sentimientos, algunas veces al mismo tiempo y algunas veces encontrados, por ejemplo, tristeza, dolor, enojo, frustración, calma, culpa, alivio, descanso, incertidumbre, agobio, soledad, impotencia, desamparo, ansiedad, etc.

Sin embargo, al perder algo o a alguien significativo, ¿qué más perdemos?, no sólo perdemos el objeto, la situación, el ser vivo o a la persona, junto con esa pérdida, también perdemos otras cosas, por ejemplo, la estabilidad, la seguridad, la independencia, el bienestar emocional y/o físico, la salud, el ánimo, la motivación, la esperanza, la confianza, la autoestima etc., algunas veces también se pierde las relaciones sociales, amistades, compañeros de trabajo, ambientes agradables y favorecedores, compañerismo, solidaridad, ingreso económico, situaciones favorables, entre otras. Tener una pérdida nos coloca en situaciones que pueden irse complicando y de las cuales algunas veces no nos percatamos.

Por ejemplo, al terminar una relación, no sólo se pierde a la pareja, puede ser que también, al menos temporalmente, se pierda la estabilidad emocional, las relaciones sociales, los amigos comunes entre ambos, la compañía, la escucha, el trabajo compartido cuando se cohabitaba, entre otras cosas.

Al perder el empleo, no sólo es que la persona se queda sin trabajo, también pierde el ingreso económico, que puede ser lo más evidente, sin embargo, también puede presentarse la falta de tranquilidad, de estabilidad, de seguridad, de confianza, algunas veces un buen ambiente o un buen equipo de trabajo, compañeros, relaciones interpersonales, por mencionar algunas.

Perder una meta o un objetivo puede representar perder también la confianza, la tranquilidad, la estabilidad, el entusiasmo, la motivación, la autoestima, mejores oportunidades, una mayor calidad de vida o incluso, un proyecto de vida.

Otra pérdida significativa puede ser perder a una mascota, y con ello posiblemente también se pierda la alegría, el ánimo, el interés, el bienestar emocional, etc.

Ante la pérdida de la salud, es posible que también se pierda la independencia, la confianza, el ánimo, la motivación, la autoestima, las ganas de vivir, por mencionar algunas.

Perder a una persona puede representar también, perder la estabilidad emocional, la salud física o psicológica, la energía, el entusiasmo, la motivación, el ánimo, el interés por la vida, las ganas de vivir, el sentido de la vida, la seguridad, algunas veces el estatus, la calma, la alegría, entre algunas otras.

La pérdida de algo o de alguien, generalmente no es fácil, es un proceso complicado, algunas veces confuso y doloroso. Es recomendable hablar de cómo nos estamos sintiendo ante tal suceso, así como evitar vivir el duelo en soledad.

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