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¿Así no? (II)

No estaría mal que los empresarios que conforman el CMN dieran a conocer cuánto pagan de impuestos cada una de sus empresas. Otra cosa que es reprochable es que los empresarios mexicanos no invierten en ciencia y tecnología, con sus honrosas excepciones.

 

En nuestra entrega de la semana pasada, dimos cuenta de una polémica artificial creada a partir de una afirmación de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) sobre cinco empresarios miembros del Consejo Mexicano de Negocios (CMN). Este Consejo contestó con un desplegado virulento contra López Obrador.

Como señalamos la semana pasada, el CMN consideró como injurias, calumnias, ataques personales y descalificaciones el hecho de que López Obrador haya hablado públicamente de una reunión de empresarios con Ricardo Anaya, mencionando el nombre de cinco de ellos. Las exageraciones publicadas en dicho desplegado son evidentes. Dicho desplegado da para un análisis menos superficial.

La semana pasada la revista ‘Proceso’ publicó un artículo en donde se señala la opacidad con la que se mueve el CMN. Nadie sabe oficialmente quiénes son los que lo conforman. Su desplegado sólo señala el nombre de la organización pero no aparece ningún nombre, forzando una analogía, es como si el desplegado fuera estado suscrito como un anónimo.

Con respecto a la generación de empleos, el CMN señala que sus miembros “emplean de manera directa a más de un millón y medio de jefes de familias” pero como no se sabe quiénes integran la organización esa afirmación parece un dogma al que hay que creer sólo porque si, la información es inverificable.

Pero concediendo que esta afirmación fuera cierta, lo que no señala el Consejo es el tipo de empleos. Dudo mucho que esos empleos tengan las tres características esenciales de un empleo decente: estabilidad laboral, salario remunerador y con prestaciones y que muy por el contrario puede tratarse, en su mayoría, de empleos temporales, con bajos salarios y sin prestaciones laborales adecuadas. Además de que como señalamos la semana pasada, esa cantidad representa apenas un 2.7 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA).

Es conocido que los principales generadores de empleo, a nivel mundial, no son las grandes empresas sino las micro y las pequeñas empresas las que, en el caso de México, generan el 70 por ciento de los empleos. Pareciera entonces que los empresarios agrupados en el CMN tratan de saludar con sombrero ajeno.

Estos oscuros empresarios quieren presentarse a sí mismos como benefactores de la sociedad, cuando no lo son. Una de las grandes quejas que se tienen de grandes empresarios es que a diferencia de los pequeños y de los micros, muchos grandes no pagan impuestos. En efecto, de acuerdo a Informes de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) entre el año 2000 y el 2011 el monto de las devoluciones de impuestos, pasaron de 75 mil millones de pesos en el año 2000 a 219 mil millones de pesos (Revista MX, 31/03/2018). Se trata de evasión fiscal legalizada.

Si los grandes grupos empresariales quieren contribuir al desarrollo del país, deberían comenzar por pagar impuestos como lo hacemos todos los ciudadanos. No es posible que, como señaló en un estudio de 2009 el entonces diputado Mario di Costanzo, hoy titular de la Condusef, con datos de la Bolsa Mexicana de Valores, empresas como Bimbo o Femsa paguen apenas un 2.5 por ciento en vez del 28-30 por ciento que deberían pagar, o Wal-Mart que en ese año pagó sólo el 2.1 por ciento o el Grupo Saba con un pago de sólo el 1.1 por ciento o casos verdaderamente kafkianos como el de empresas que ¡pagan saldos negativos! Es decir, no sólo evaden al fisco sino que incluso el fisco les devuelve más de lo que “pagaron”, como Cemex que ese año pagó 9.7 por ciento de impuestos. Y todo esto mientras a Pemex se le hacía pagar el 58 por ciento de impuestos. No estaría mal que los empresarios que conforman el CMN dieran a conocer cuánto pagan de impuestos cada una de sus empresas.

Otra cosa que es reprochable es que los empresarios mexicanos no invierten en ciencia y tecnología, con sus honrosas excepciones.

Según indicadores de la OCDE sobre Gasto en Investigación y Desarrollo Experimental, de 2013, los empresarios mexicanos invierten apenas un 30 por ciento del gasto nacional en el rubro mientras que el otro 70 por ciento lo paga el gobierno. En contraste, los empresarios israelitas invierten el 88 por ciento, los japoneses el 83 por ciento, los coreanos el 77 por ciento y los norteamericanos el 73 por ciento. El promedio de los países de la OCDE es del 72 por ciento. Es decir, una proporción invertida con respecto a nuestro país. No estaría mal que los empresarios que conforman el CMN dieran a conocer cuánto invierten en ciencia y tecnología en sus empresas.

Otro aspecto esencial es que muchos grandes empresarios sacan del país las ganancias que obtienen en México. Tan sólo en 2014 había 145 mil millones de dólares de capitales mexicanos depositados en Bancos del exterior, casi 3 billones de pesos ¿Cuánto de ese dinero pertenece a miembros del CMN?

Creo que el CMN nos debe una explicación a los mexicanos sobre el tipo de empleos que genera, sobre el pago de impuestos y sobre la fuga de capitales.

 

anbapu05@yahoo.com.mx

 

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