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¿Así no?

Algunos empresarios, algunos comunicadores y algunos analistas exhibieron que no saben leer pues, además de sacar de contexto la afirmación de AMLO la extendieron ellos sí a todos los empresarios. Pero eso no es culpa de AMLO sino de los que hicieron la generalización.

El 1 de mayo, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) señaló en el estado de Veracruz, que Ricardo Anaya había convocado “a un grupo de empresarios” con el fin de evitar que López Obrador ganara las elecciones presidenciales. Mencionó a cinco: Alberto Bailleres, Germán Larrea, Eduardo Tricio, Alejandro Ramírez y Claudio X. González. Además mencionó a los panistas, Diego Fernández de Cevallos (uno de los primeros cómplices del PRI, desde la época de Salinas de Gortari) y Vicente Fox.

López Obrador señaló que “Anaya le pidió a este grupo que le ayudara a convencer a Peña Nieto de que apoyara su candidatura, porque era la única manera de ganarnos”, lo que conociendo a Anaya no sería nada raro y más luego de sus declaraciones de que estaba dispuesto unirse con los corruptos del PRI.

Enseño lógica matemática desde hace décadas y también matemáticas, uno de los lenguajes científicos más sofisticados. Una de las cosas que siempre recomiendo a mis estudiantes es que sean cuidadosos con el lenguaje, con las cosas que dicen y que cuando quieran usar el cuantificador universal “para todo” deben tener mucho cuidado pues las generalizaciones universales además de que muy probablemente sean falsas implican que se tiene la certeza de que una afirmación aplica a todo un universo.

Pues bien, a partir de las declaraciones de López Obrador se desató una campaña en su contra por “pelearse” con “los empresarios”. Para empezar, afirmar algo sobre “los empresarios” significa que nos referimos a todos los empresarios no a sólo unos cuantos. La afirmación de AMLO se hizo sobre un conjunto minúsculo de empresarios, sólo se refirió a cinco de ellos. ¿Es este el universo total de empresarios de México? ¡Claro que no! La afirmación de AMLO sólo aplica a esos cinco empresarios, que además fueron señalados con nombre y apellido, ni siquiera se refirió a ellos como “cinco empresarios”, así que su afirmación sólo aplica a Bailleres, Larrea, Tricio, Ramírez y González, ni más ni menos.

Sin embargo, algunos empresarios, algunos comunicadores y algunos analistas exhibieron que no saben leer pues, además de sacar de contexto la afirmación de AMLO la extendieron ellos sí a todos los empresarios. Pero eso no es culpa de AMLO sino de los que hicieron la generalización.

El 3 de mayo, el Consejo Mexicano de Negocios (CMN), que agrupa unos 20 empresarios y en el que hallan sólo dos de los aludidos (Bailleres y González) mandó publicar en distintos medios impresos desplegados de una página entera con el título “Así No.”.

Este desplegado comienza diciendo que “rechaza categóricamente las expresiones injuriosas y calumniosas… con las que AMLO, agravió a varios de nuestros miembros”. O sea que denunciar públicamente una reunión de empresarios con Anaya ¡es injurioso y agravia a dos de los miembros del CMN! En todo caso bastaba que los supuestos agraviados desmintieran tal reunión, lo que no han hecho hasta ahora.

En el segundo párrafo se refieren a que las declaraciones de AMLO son “ataques personales y descalificaciones infundadas”. Una vez más, señalar que cinco empresarios se reunieron con Anaya es visto como ¡un ataque personal y como una descalificación! O se tiene la piel extremadamente sensible o se desconoce el significado de los términos, lo que es muy preocupante pues se trata de algunos de los empresarios más poderosos del país. En ese mismo párrafo señalan que “es preocupante que alguien que aspira a ser presidente de México denoste a quienes no comparten sus ideas”. Más allá de la falta de ortografía (se dice denueste no denoste) es censurable la generalización a todos los que “no comparten sus ideas” lo que es ¡una soberana barbaridad! Y todo por señalar ¡una reunión con cinco empresarios!

En el tercer párrafo señalan que las empresas del CMN “emplean de manera directa a más de un millón y medio de jefes de familias” y presentan esto como si fuera una cosa grandiosa. En un país en el que, según datos oficiales del Inegi, hay casi 55 millones de personas que forman la Población Económicamente Activa, ese millón y medio representa apenas un 2.7 por ciento, muy poco, demasiado poco para un grupo que tiene entre sus miembros al que llegó a ser el hombre más rico del mundo. Luego de lo cual tratan de engañar a la opinión pública al señalar que “todas las empresas privadas de México generan 9 de cada 10 empleos formales” en el mismo párrafo en donde dan datos del CMN. Una lectura no cuidadosa lleva a pensar que es el CMN o las grandes cúpulas empresariales las que generan tal cantidad de empleos lo que fue desmentido, dos días después por la Asociación Latinoamericana de Micros, Pequeños y Medianos Empresarios (Alampyme) los que señalaron que este tipo de empresas constituyen el 97 por ciento de la planta productiva y son las que generan el 70 por ciento de los puestos laborales.

Así las cosas, es totalmente falso que López Obrador tenga un pleito con “los empresarios”, en todo caso sería con una pequeña minoría.

 

anbapu05@yahoo.com.mx

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