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Creencias

Todas las personas, desde la infancia, van recibiendo ideas y conceptos y aprendiendo conductas, actitudes, normas, etc., sobre lo que está bien o está mal, le llegan de una u otra manera, ya sea porque las han escuchado, las han visto, se las han mostrado, o las han vivido. Son ideas que en algún momento llegaron a las personas y que las asumieron como reales, sin cuestionarlas y sin dudar de su veracidad. A todo ello, desde el punto de vista de la psicología, se le llama creencias.

Las creencias se reciben del entorno, de la sociedad en la que se vive, de personas cercanas como educadores, familia y principalmente de los propios padres. Se van introyectando y asumiendo como propias y sin darse cuenta, las van repitiendo.

Las personas tienden a pensar que sus creencias son universalmente ciertas y esperan que las demás las acepten de igual forma. Sin embargo, la creencia de una persona, no necesariamente la comparten otras.

Debido a que las creencias no son universales y de que cada persona las experimenta y repite desde su óptica y desde su percepción, éstas pueden afectar la apreciación que se tiene de sí mismas, de los demás y de las cosas y situaciones que les rodean. El sistema de creencias, generalmente esta guardado en el inconsciente de la persona y puede provocar repercusiones extraordinarias en los ámbitos de su vida y en su persona.

Muy frecuentemente, esas creencias no son cuestionadas por la propia persona que las repite, y generalmente no se dan cuenta de que determinan su forma de ser y de actuar, su modo de pensar y su manera de relacionarse con otras personas. Incluso influye en su manera de desenvolverse en el ámbito académico o laboral, llegando a determinar el logro o no del éxito.

La repetición de creencias generalmente es por varios años y las personas están tan habituadas a ellas que no advierten su presencia, sin embargo, esto no significa que no puedan cambiarlas, principalmente si el efecto que tienen en su vida es limitante. Para lograrlo, es necesario primero identificarla y darse cuenta de lo que está provocándoles.

Es importante identificar que hay creencias limitantes y después de un proceso de reflexión y análisis, decidir si se quiere seguir con ella o dejar de repetirla.

Las creencias son una fuerza muy poderosa dentro de las personas. Es sabido que, si alguien realmente cree que puede hacer o lograr algo, lo hará, y si cree que es imposible hacerlo, ningún esfuerzo, por más grande que éste sea, logrará convencerlo de que puede realizarlo.

La buena noticia es que las personas pueden decir cambiar las creencias limitantes y fomentar las que le son favorecedoras. No es fácil, pero no es imposible.

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