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El planteamiento centralista del anteproyecto de Ley General para las Humanidades, Ciencias, Tecnología e Innovación presentado por CONACYT

En diciembre del 2020 el CONACTY entregó al presidente de México el anteproyecto de Ley General de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación (LGHCTI), que se pretende sustituya a la Ley de Ciencia y Tecnología vigente. Este anteprotecto ha sido motivo de inconformidad por parte del sector académico debido a su planteamiento centralista, entre otros aspectos importantes. La centralización y verticalidad se observa en la definición de criterios, planeación estratégica y toma de decisiones ya que concentra el poder en el Consejo de Estado, constituido como órgano rector e integrado de forma permanente (con voz y voto) por el presidente de la República, la persona titular del CONACYT, las o los titulares de todas las Secretarías de Estado, y por representantes de los gobiernos de entidades federativas de cada región que establezca el Consejo.

Solo contempla como invitados con voz, pero sin voto, a un representante de la comunidad de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación, del sector social y del sector privado. Elimina la participación de órganos consultivos autónomos, así como la representación formal de sociedades científicas, de instituciones de investigación y educación superior y de órganos regionales, a diferencia de lo que ocurre actualmente en la ley vigente. Se subvalora el papel de las Instituciones de Educación Superior (IES) en el desarrollo científico y tecnológico, así como en la formación de recursos humanos. Únicamente contempla la participación de algunas IES en el Órgano Consultivo Técnico y de Articulación cuyas opiniones no son vinculantes. Este órgano se compone de un consejo técnico (conformado por investigadores distinguidos con el Premio de Ciencias y Artes en diversas áreas y se encarga de dar asesoría y apoyo al Consejo Nacional y proponer líneas de investigación)y un consejo de articulación (UNAM, IPN y sólo 3 universidades o instituciones públicas de educación superior o bien centros o instituciones públicas de investigación, a propuesta del Director General del Consejo Nacional).

De esta forma se privilegia una sola visión y se corre el riesgo de supeditar la libertad de investigación y el financiamiento a los criterios gubernamentales ya que establece que la Agenda de Estado -definida por el Consejo de Estado y operada por el Consejo Nacional-, sea quien establezca las principales áreas de investigación a desarrollar en México de acuerdo a la problemática nacional visualizada por el gobierno en turno. En la mayor parte de las instancias y órganos de toma de decisión que se establecen en el anteproyecto, el Consejo Nacional funge como “juez y parte” y no deja espacios decisorios a la participación independiente de otros actores del sector que permitan mayores equilibrios y puedan fungir como contrapesos a la perspectiva gubernamental.

El espíritu del anteproyecto parece centrado fundamentalmente en la visión de que el gobierno, a través del Consejo de Estado y el Consejo Nacional, es el único responsable de diseñar y ejecutar, central y verticalmente, las políticas de desarrollo y los apoyos que se otorguen para Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación. Además, soslaya la participación de las IES autónomas, las asociaciones científicas, los centros de desarrollo tecnológico del sector social y privado que, en conjunto, contribuyen en la actualidad con la mayor parte de la producción científica y tecnológica, de conocimiento y de formación de recursos humanos para el fortalecimiento del sector.

En la siguiente entrega se presentarán otros aspectos importantes que también deben ser discutidos en el anteproyecto de la LGHCTI en aras de lograr una nueva versión, más plural y horizontal.

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