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Enfrentar la pandemia con el sistema sanitario heredado por más de 30 años de neoliberalismo (II)

En el momento de escribir este artículo ya van más de 6 millones y medio de personas contagiadas de COVID-19 en el mundo, con casi 400 mil muertos, de los cuales más de la cuarta parte corresponden a los Estados Unidos. El epicentro de la pandemia se movió de Europa a América desde el 13 de mayo según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y desde el 22 de abril según el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC por sus siglas en inglés).

Efectivamente, Estados Unidos se mantiene desde hace semanas con el mayor número de casos confirmados, llegando casi al millón 900 mil (al 3 de junio), Brasil está en segundo puesto a nivel mundial con más de 560 mil casos confirmados, Perú en noveno lugar con más de 170 mil, Chile en el treceavo lugar con más de 110 mil, México en el catorceavo lugar con casi 100 mil casos y Canadá en el quinceavo lugar con más de 93 mil. Con dos países europeos más que entraron a los primeros lugares, Rusia (más de 430 mil casos) y Turquía (más de 166 mil), además de la India (más de 216 mil).

En nuestra entrega anterior dimos datos precisos del desastre heredado por los gobiernos del PAN y del PRI en el sector salud (aunque desgraciadamente, el desastre lo dejaron en casi todos lados). Estos datos, cuya fuente es la OMS, señalaban que nuestro país tiene un déficit de 210 mil médicos para estar al nivel de España o de Italia, que no son los líderes en este indicador.

En esta ocasión ofrecemos otros indicadores.

No sólo tenemos déficit de médicos sino también de enfermeras. México cuenta con 24 enfermeras por cada 10 mil habitantes, mientras que España e Italia cuentan con más del doble, 57.3 y 57.4 respectivamente. Por no hablar de países como Corea del Sur o Cuba que tienen más del triple, Canadá que tiene más de cuatro veces, Suecia y Japón que tienen cinco veces más o países líderes como Noruega y Bélgica que cuentan con más de 180 enfermeras por cada 10 mil habitantes, más de siete veces que nuestro país.

Lógicamente, y al igual que con los médicos, esto significa una sobresaturación de nuestras enfermeras, las que deben atender a 417 pacientes cada una, mientras que una enfermera italiana o española atiende a 174 y una francesa o sueca a menos de 87.

Entre el año 2000 y el 2017, prácticamente no aumentó el número de enfermeras en nuestro país, en términos proporcionales. Ese periodo corresponde a los gobiernos panistas de Vicente Fox y de Felipe Calderón y al último sexenio priista de Enrique Peña Nieto.

Estos datos muestran que los gobiernos neoliberales heredaron un país con un déficit de 430 mil enfermeras o enfermeros.

La formación de un médico, a nivel licenciatura, implica una período de estudio de unos 7 años, por lo que para poder enfrentar una pandemia en México con un número de médicos equivalente, en términos proporcionales, a España e Italia, esos médicos deberían haber comenzado a formarse, por muy tarde, en 2013, es decir, al inicio del gobierno de Peña Nieto. Pero les correspondía a los gobiernos panistas haber iniciado esa formación y eso sólo para tener en este momento a médicos recién egresados de licenciatura.

Pero además, tenemos un déficit de unos 9 mil médicos especialistas. En el caso de una epidemia como la del coronavirus, tenemos déficit de médicos especialistas en anestesiología, infectología, terapia intensiva, medicina interna, neumología y urgencias, sólo por citar algunas de las especialidades en medicina crítica, éstas áreas también requieren de personal de enfermería especializado. La formación de un médico especialista dura al menos tres años, pero puede llegar hasta los 12 o 13 años, como en Alemania y el Reino Unido, dependiendo también del tipo de especialidad. Por lo que los especialistas necesarios hoy, en 2020, deberían haberse formado, una vez más, en los dos sexenios panistas y en el último sexenio priista.

Esto explica también el proyecto de Andrés Manuel López Obrador de becar a entre 20 y 30 mil médicos generales para que hagan una especialidad, en México o en el extranjero. Algo nunca visto en tiempos del neoliberalismo. La apuesta es muy grande, pues significa eliminar el déficit de médicos especialistas en el país.

En general, México está a la cola en personal sanitario, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). En nuestro país sólo el tres por ciento de la fuerza de trabajo se halla en el sector salud, el porcentaje más bajo de todos los países de la OCDE, cuyo promedio es más del triple, el 10.1 por ciento y seis veces menos que países líderes como Noruega, Dinamarca o Suecia.

En nuestra próxima entrega seguiremos comentando otros indicadores importantes de los sistemas sanitarios.

 

anbapu05@yahoo.com.mx

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