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Función de la enseñanza escolarizada en las estructuración emocional de los individuos

La escolarización tiene la función de reprimir toda rebeldía y a cambio de ello gratificar las frustraciones causadas a sus internos por el encierro y esclavitud escolar, mediante calificaciones, menciones honoríficas, cuadros de honor, etc.

Para el psicoanalista Erich Fromm, la estructura psico-emocional de los individuos depende principalmente de las experiencias vividas en la infancia. Las instituciones sociales, principalmente la escuela y su enseñanza escolarizada, es una de las que mayor efecto tiene sobre la estructuración emocional de los seres humanos, pues soterra el principal objetivo de dicha institución: el control del pensamiento y las emociones humanas, a cambio de un fantasma denominado “reconocimiento social”: certificados, diplomas, títulos y otras fantasías que hacen creer a los individuos que son alguien en la vida.

La escolarización, pública o privada, tiene la función de reprimir toda divergencia, toda rebeldía y a cambio de ello gratificar las frustraciones causadas a sus internos por el encierro y esclavitud escolar, mediante calificaciones, menciones honoríficas, cuadros de honor, entre otras. La sociedad no consulta con los niños o jóvenes, incluso ni con los padres lo que ha de ser permitido o prohibido, no se discuten socialmente la currícula académica, los contenidos, modelos pedagógicos, la escuela es, para niños y padres una caja negra: entran sonrientes, imaginativos, preguntones, inquietos, y salen domesticados: amargados, sin cuestionar, repitiendo sin pensar y suficientemente quietos.

La escuela como institución y la enseñanza escolarizada como método, tienen la tarea de impedir cualquier independencia psico-emocional de los niños y jóvenes, de intimidarlos intelectualmente, de mantener en ellos la docilidad infantil y conservar, así, una serie de fantasías sociales, consideradas verdades eternas: que en la escuela se aprende, que asistiendo a la escuela se puede obtener un empleo asalariado bien remunerado, que transitar por diversos niveles académicos permite ganar prestigio y reconocimiento, pero sobre todo impedir que los niños y jóvenes intenten transitar, como dice Fromm, de una actitud de hijo obediente a la de hijo rebelde, administrándoles también la obediencia y la rebeldía.

La escuela y la escolarización son un conglomerado de fantasías para satisfacer los muchos impulsos naturales a los que se tienen que renunciar y hacer renunciar, para compensar estas renuncias se ofrecen satisfactores inofensivos (para el estatus las clases dominantes), la escuela es una fantasía que sólo puede hacerse “real” cuando se hace colectiva, pues en la escuela hay diversos actores participando: alumnos, maestros, administrativos, autoridades, becas, intercambios, promesas, concursos, premios, entre otros.

En la medida en que la sociedad no permite satisfacciones verdaderas, las satisfacciones fantaseadas sirven como sustituto y se convierten en un poderoso soporte de la estabilidad social. Las satisfacciones obtenidas en la fantasía tienen la doble función característica de todo narcótico: obran como analgésico y a la vez como freno al cambio activo de la realidad. Las satisfacciones fantaseadas en común tienen una ventaja (para las clases dominantes) sobre los ensueños individuales: en virtud de su universalidad, las fantasías son percibidas por la mente consciente como si fueran reales. Una ilusión donde participan todos se convierte en realidad” (Erich Fromm).

La enseñanza escolarizada y otras fracciones de la superestructura social, como la religión, de acuerdo con Fromm, “ofrecen consuelo por las privaciones que imponen las clases hegemónicas a las sometidas, estimulo para aceptar emocionalmente su situación de clase oprimida, y para la minoría dominante, alivio para los sentimientos de culpa causados por el sufrimiento de aquellos a quienes oprime”.

La construcción de hombres y mujeres libres y rebeldes, que sean capaces de usar el libre albedrio, cuestionar, aprender de forma autogestiva, elegir las fuentes para la construcción de su conocimiento, no puede hacerse dentro de las instituciones escolares, sean clásicas públicas o privadas o alternativas con orientación Montessori, Piaget, Makarenko o cualquier otro, la verdadera y mejor educación será aquella que se construye en el hogar.

 

Más información: El Ahuehuete, herbolaria. 442-3775127 y 427-1212508. contacto@elahuehuete.com.mx; www.elahuehuete.com.mx

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