Articulistas

La Batalla Perdida

“A la mierda, reaccionarios / Me la suda todo lo que puedas ladrar / Siempre amé la libertad”

—Ska-P

América Latina ha tenido un año muy agitado; países en una aparente calma y “normalidad democrática” han estallado en masivas manifestaciones que son muy difíciles de parar porque suelen aglutinar diferentes luchas y hacen converger movimientos sociales con demandas clave que el sistema económico regente no está dispuesto a ceder.

Las derechas del continente no han logrado establecer un discurso que convenza y los recursos en torno al conservadurismo militarista y a la religión —como el caso de Bolsonaro en Brasil— cada vez son más obsoletos. El conservadurismo hoy en día no conmueve a las grandes masas que, ante la pérdida de referentes en la época neoliberal, han tenido que buscar entre la desesperanza una segunda modernidad que logre articular demandas sociales urgentes. Ahí radica la importancia de grupos como Ska-P.

Esta banda española cuya música y letras son una explosión poderosa, contienen esos referentes que tanta falta hacen hoy en día. Su firme postura en contra de la monarquía española, en defensa de la diversidad sexual, de la prohibición de la tortura animal en la fiesta taurina, la legalización de las drogas, la migración, la condena al paramilitarismo y la conciencia de clase son sólo un ejemplo de las letras de este grupo de Vallecas que está componiendo letras anarquistas desde el año 1993.

En sus conciertos no es raro que le hagan un espacio a cooperativas, grupos sindicales y trabajadores en huelgas para poder exponer sus problemáticas; de hecho, han tocado en fábricas recuperadas (como en Neuquén, Argentina), donando gran parte de las entradas a los obreros de la región y sus letras desafían constantemente al militarismo occidental; le han compuesto canciones al Pueblo Palestino, al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), a la Revolución Bolivariana, a la Revolución Mexicana (haciendo un ‘cover’ de la canción ‘Juan sin tierra’ de Víctor Jara) y han abordado el tema de la guerra, particularmente desde la perspectiva de los niños soldados que mueren en conflictos armados.

En sus shows no es raro que estos músicos de apariencia desgarbada “punk” suelan ridiculizar a los banqueros, presidentes y sacerdotes; de hecho, tienen varias canciones en contra de la iglesia católica y suelen cantarles a los papas por su indiferencia ante los casos de abusos sexuales de los curas en todo el mundo y por la frivolidad de la que están envueltos mientras la mayor parte de sus feligreses viven en condiciones miserables.

Ska-P no deja institución sacra sin tocar; el Estado, la religión, las tradiciones y hasta las relaciones personales suelen ser cuestionadas y hasta parodiadas, es por esto que, aunque la banda está compuesta por integrantes que rondan en torno a los cincuenta años, suelen conectar con públicos jóvenes que encuentran en su música el diagnóstico y la respuesta ante la crisis de época en la que estamos inmersos. El primer gancho suele ser su música alegre y estruendosa pero su discurso atractivo establece en tres minutos manifiestos políticos que posicionan al individuo en temas trascendentes y le dan sentido colectivo. Y eso es justamente algo que la derecha no ha podido hacer y si no respóndanme; ¿qué grupos —que no sean bandas específicamente religiosas con un alcance muy limitado— hablan de los grupos provida, de la familia tradicional y de la fe católica? Por eso los partidos de derecha lucen tan derrotados; su anacronismo les ha hecho perder la batalla cultural.

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