Articulistas

La pandemia: entre la razón y el absurdo


Nada en el mundo merece que se aparte uno de lo que ama. El mal que existe en el mundo proviene sobre todo de la ignorancia.

La peste de Albert Camus

 

Al cumplirse un año del comienzo y evolución de la peste COVID-19, se puede reflexionar sobre la razón y lo absurdo del comportamiento humano a escala global. Algunas de las reflexiones, sobre las cuales es necesario profundizar son:

Encontrar una respuesta clara sobre el por qué de la pandemia, sus causas y orígenes. Una hipótesis razonable es que, este fenómeno es resultado del modelo civilizatorio actual, soportado en la destrucción de los ecosistemas debido al consumo exorbitante de productos y servicios innecesarios.

El papel de los medios de desinformación que, mediante mentiras, verdades a medias y politización del fenómeno sanitario construyeron un modelo de información terrorista, causado miedo e inseguridad en las poblaciones. El miedo provocó ansiedad y precipitó el fallecimiento de gran cantidad de enfermos.

Es necesario conocer la condición de salud y los procesos por los que transitaron quienes padecieron la enfermedad y sobrevivieron, así como de quienes fallecieron, para identificar los cambios necesarios en los patrones del comportamiento humano: alimentación, consumo, enseñanza, vivienda, empleo, servicios de salud, procesos de información, entre otros.

¿Cual deberá ser el nuevo comportamiento a escala individual y colectiva? Independientemente de las medidas de gobiernos, empresas y organismos internacionales: ¿proseguirán las sociedades caminos similares a la etapa prepandemia?, ¿serán capaces los individuos y las colectividades de gestionar cambios que prevengan nuevas pandemias o desastres naturales?

Considerando que los factores que precipitaron los contagios y fallecimientos fueron: hacinamiento laboral, escolar, urbano; malas condiciones de salud previas (diabetes, hipertensión, problemas renales, sistema inmune deprimido), pobreza, desinformación, mala alimentación, entre otras. Será necesario definir rutas individuales y colectivas que tiendan a corregir estas condiciones.

¿Hasta dónde llega la responsabilidad de los gobiernos y comienza la de los ciudadanos a escala individual y familiar? Es necesario implementar un proceso de autocritica a nivel individual y familiar y preguntarse: qué tanto se ama al prójimo y a uno mismo. Qué se prefiere más: los afectos o los cacharros materiales. ¿Se está dispuesto a cambiar o se dejará la vida nuevamente en manos del azar, de los gobiernos, de las empresas y organismos internacionales, o se elegirá ser constructor del propio destino?

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba