Articulistas

¿Qué pasa con el CONACYT?

El pasado cuatro de agosto, después de diez meses de retraso, compareció la Dra. Elena Álvarez Bullya Roces ante las Comisiones de Ciencia y Tecnología de las Cámaras de Diputados y Senadores. El problema de comunicación con la Dra. Álvarez Bullya no es exclusivo con los legisladores y su actitud ha sido reiterativa también con la comunidad científica del país.

Para comprender mejor la situación es necesario contar con el contexto completo, que se remonta al inicio de su gestión como Directora del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT). Como es natural en cualquier nuevo gobierno, se inició con cambios en la organización de las convocatorias, mismas que sufrieron importantes retrasos, tanto en sus publicaciones como en la distribución de los recursos. Eso se entiende, en primera instancia, pero el problema ha persistido hasta ahora, en donde las reglas son cada vez menos claras.

El 15 de mayo del 2019, tras la reforma de la actual Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación, se estableció el periodo de un año para contar con la nueva Ley. Hacia finales del mismo año, fue presentada la propuesta de la Ley General de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación (LGHCTI), misma que ha sido duramente cuestionada por la comunidad científica del país al ser una ley centralista e impositiva. A la fecha, tras 19 meses de retraso, la LGHCTI no ha sido aprobada. Las propuestas no han sido escuchadas.

Además, la Dra. Álvarez Bullya inició una cruzada en contra de investigadoras e investigadores para exterminar el Foro Consultivo, para imponer criterios discrecionales a favor o en contra de quien convenga y para intervenir en la vida interna de Centros de Investigación CONACYT. Entre las acciones llevadas a cabo está la extinción de 91 fideicomisos para Ciencia y Tecnología, sin importar las afectaciones que esto tendría en proyectos multianuales y previamente comprometidos con otras instancias.

La Directora del CONACYT debía comparecer ante las Cámaras de Diputados y Senadores para rendir el informe de tres años de actividades. Retrasó y canceló las reuniones y, el pasado mes de julio, se presentó solamente ante legisladoras y legisladores de MORENA. Esto provocó que se le emitiera un extrañamiento por desacato y exclusión y fue así como el pasado cuatro de agosto compareció de manera virtual, aunque la solicitud que se le hacía era de forma presencial.

En una comparecencia de cinco horas, pero con un informe de poco más de 20 minutos, la Dra. Álvarez Bullya habló de los “rasgos del neoliberalismo en la política de ciencia y tecnología”, del dispendio y opacidad en la asignación de recursos y transferencias millonarias al sector privado. Por ello, dijo, sus políticas permitieron el “ahorro” de cerca de 18 mil millones de pesos y la extinción de fideicomisos con la recuperación de casi 22 mil millones de pesos, mismos que fueron regresados a la TESOFE para ser destinados en los “proyectos prioritarios” del gobierno federal.

Habló de la privatización de los posgrados y de estrategias para eliminar “intermediarios”. Como el tiempo se le acababa, dio una relatoría rápida del SNI (cuyo reglamento ha cambiado cinco veces en tres años y del cual hay un retraso importante en la convocatoria 2022), de las convocatorias para proyectos (que siguen sin ser claras y cuentan con retrasos importantes) y de proyectos insignia durante su gestión, como la vacuna “Patria” y los ventiladores para pacientes COVID.

En un país con tanto rezago en ciencia, tecnología e innovación como el nuestro, el que la propia Directora del CONACYT resuelva recoger recursos para dirigirlos a proyectos del gobierno federal habla muy mal. ¿Será que ella misma no cree que la soberanía y desarrollo de un país está en su capacidad de generar conocimiento, de innovar y de llevarlo a la realidad a través de tecnología propia? Si bien eran imperativos cambios que privilegiaran la transparencia y buen uso de los recursos, no se trataba de sepultar lo avanzado en administraciones anteriores. Creer que se posee la verdad absoluta es un error gravísimo.

Yo creo que, si no apostamos a la Ciencia y la Tecnología propia, condenamos a nuestro país al subdesarrollo. Urgen políticas en esta materia, urgen cambios.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba