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Ucrania entre gigantes

Durante 45 años los Estados Unidos de América (EUA) y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) se enfrascaron en un conflicto que puso a temblar a todo el mundo: la Guerra Fría. Hoy en día ya no existe la Unión Soviética, pero su Estado heredero, Rusia, bajo el mando de Vladimir Putin, ha continuado su legado de una forma como la que quizá ningún soviético habría podido.

En múltiples áreas Rusia ha mejorado sus condiciones con respecto a las de hace 30 años cuando obtuvo su independencia de la URSS con el Tratado de Belavezha. Su crecimiento económico, sofisticación tecnológica, activos militares, poder blando, capacidad de influencia política, entre otras cuestiones, le han conferido un escaño muy elevado en el escenario internacional que la colocan como un país hegemónico.

Precisamente esta posición le ha permitido al Kremlin poner en marcha una política exterior más arriesgada e intrépida, sobre todo con lo que interpreta como su zona natural de influencia, que es básicamente el espacio que décadas antes ocupaba la URSS. En este escenario entra Ucrania, blanco de una serie intentos de Rusia por absorberla, aunque el proceso sea lento.

En la actualidad, el interés de Putin por integrar a esta exrepública socialista a su país no ha cambiado. Su política exterior manifiesta una clara intención de avanzar lo más pronto posible en esta meta, ayudándose con el fondeo de mercenarios y ucranianos prorrusos para desestabilizar la región del Este de Ucrania y que sea más fácil acaparar ese territorio.

Desde luego que lo anterior ha generado ecos en los poderes de Occidente, particularmente el Reino Unido, la Unión Europea y EUA. Estos dos últimos han adoptado un rol más activo en el intento de limitar las acciones de Moscú contra Ucrania. No obstante, a pesar de lo fuerte que es este bloque, genera incertidumbre en torno al éxito buscado. Y es muy simple: hace seis años Rusia invadió y absorbió la península ucraniana de Crimea aun cuando las fuerzas occidentales lo condenaban, ¿qué de diferente sería ahora como para detener a Putin?

Joe Biden, presidente de EUA, anunció que ayudaría a Kiev a mantenerse protegida contra Rusia, declaración que no apreció el Kremlin. En respuesta, para disuadir cualquier otro movimiento estadounidense, Putin ha asegurado que desplegaría armas y soldados a la frontera ucraniana y no descararía el uso de misiles balísticos si fuese necesario. Es una situación peligrosa, puesto que, a pesar de que Ucrania no es parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), esta alianza militar podría intervenir para intentar garantizar la seguridad del continente.

En los días pasados, Biden y Putin han sostenido comunicación con miras a desescalar la situación en la frontera entre Ucrania y Rusia y diluir las tensiones entre sí. Aquí la posición de la OTAN podría brindar muchos activos. No obstante, la amenaza de seguir escalando con el aumento de soldados, armas y misiles balísticos para disuadirse entre sí puede llevar a las dos hegemonías a una confrontación más cercana que eleve el peligro en la región y empuje a Ucrania a elegir un bando de una vez por todas.

Niels Rosas Valdez
Historiador e internacionalista
niels.rosas@uaq.edu.mx
@NielsRosasV (Twitter)

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