Articulistas

Venezuela: la ejecución del script del imperio

Derechos humanos y democracia son una verdadera vacilada para el gobierno norteamericano, es sólo una coartada para ir por los recursos naturales venezolanos, no sólo petróleo sino también agua, oro, coltán y otros minerales.

Donald Trump es “racista, estafador y tramposo”, según señaló el 27 de febrero de este año ante el Congreso norteamericano su exabogado personal, Michael Cohen. También es burdo, pero lo advirtió desde su campaña electoral por la presidencia “make America great again” (devolver su grandeza a los Estados Unidos). Todo un programa de acción desde el poder que otorga la presidencia de la principal potencia mundial. A nivel internacional ha significado el regreso de los Estados Unidos a prácticas proteccionistas y a varios conflictos con sus antiguos aliados europeos. En el caso de nuestra querida América Latina ese programa significa regresar a la nefasta doctrina Monroe, “América para los Estados Unidos” o lo que es lo mismo América Latina el patio trasero de los Estados Unidos.

Hoy sabemos, gracias al testimonio del exdirector de la FBI, Andrew McCabe que Trump, desde 2017 quería una guerra contra Venezuela: “¿Por qué Estados Unidos no está en guerra con Venezuela si tienen todo ese petróleo y están justo en nuestra puerta trasera?” (https://bit.ly/2IIfdFB).

Los actuales “halcones” republicanos que hoy gobiernan los Estados Unidos han sido muy transparentes, como John Bolton, quien declaró que “sería una gran diferencia para la economía norteamericana si nuestras compañías petroleras pudieran invertir y producir petróleo en Venezuela” (https://bit.ly/2Sv2WUx).

Lo demás, derechos humanos y democracia es una verdadera vacilada para el gobierno norteamericano, es sólo una coartada para ir por los recursos naturales venezolanos, no sólo petróleo sino también agua, oro, coltán y otros minerales.

Es evidente que, como señaló el canciller venezolano Jorge Arreaza, el gobierno de Trump no está detrás del intento de golpe de estado en contra del gobierno de Nicolás Maduro sino que está al frente, ellos son los que encabezan a la verdadera oposición “venezolana”, ellos son los que dan las órdenes y mueven a sus títeres, ellos son los que escribieron el guion que hemos visto desarrollarse en los últimos días.

La etapa actual comienza en febrero del año pasado cuando el actual gobierno y la oposición estuvieron a punto de firmar un acuerdo en las negociaciones en República Dominicana. En ese momento clave la orden del entonces Secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, a la oposición fue que rompieran las negociaciones y no firmaran ningún acuerdo.

El siguiente paso fue la llamada telefónica, del vicepresidente norteamericano, Mike Pence a quien habían ya elegido como pelele, Juan Guaidó. A este último se le dijo que si se autoproclamaba presidente, los Estados Unidos lo reconocerían inmediatamente. Esta llamada fue la noche del 22 de enero pasado, al día siguiente Guaidó ejecutó la orden de sus patrones y, de manera ilegal, se autoproclamó “presidente encargado” (cargo inexistente en la constitución venezolana).

Efectivamente, el gobierno de Trump reconoció a Guaidó como presidente el mismo día 23, pasando por alto la legalidad del hecho. Ese mismo día, 11 cómplices latinoamericanos de Trump, agrupados en el “grupo de Lima” reconocen también al autoproclamado. En ese grupo se hallan los principales cómplices: los gobiernos de Colombia, Brasil y Argentina. Aunque no fueron secundados por México, quien también pertenece a ese grupo.

Sin embargo, más de la mitad de los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) no han reconocido a Guaidó, intentó que se llevó a cabo el 24 de enero.

Más de la mitad de los países miembros de la Unión Europea (UE) han reconocido al autoproclamado. Sin embargo, la UE no ha podido reconocerlo dado que sus decisiones deben tomarse por unanimidad y países como Italia, Grecia, Noruega, Irlanda y Bielorrusia se han negado a tal reconocimiento. Y lo mismo sucede con la ONU en donde no ha habido consenso para reconocer al autoproclamado. Los Estados Unidos intentaron el 28 de febrero que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobara una resolución pidiendo elecciones “libres, justas y creíbles” y pedía el ingreso “sin trabas” de ayuda humanitaria. Aunque la mayoría de los países miembros apoyaron esta propuesta, la resolución fue vetada por Rusia y China. De los 15 miembros del Consejo de Seguridad, nueve votaron a favor de la resolución pero seis no lo hicieron.

Cae dentro del guion el nombramiento de Elliott Abrams como representante especial de los Estados Unidos para Venezuela. Este señor fue condenado en los Estados Unidos por operar la venta de droga iraní en su propio país con tal de obtener dinero para comprar armas y entregarlas a la llamada “contra” nicaragüense con el fin de que intentaran derrocar al legítimo gobierno de Nicaragua. Así mismo, este señor, hoy dizque muy “interesado” en los derechos humanos y en la democracia en Venezuela, fue encubridor de crímenes de lesa humanidad en El Salvador y en Nicaragua. Toda una fichita, este experto en tramas oscuras para conspirar contra gobiernos.

Con respecto a la “ayuda humanitaria” cabe señalar que ni la Cruz Roja Internacional ni la Media Luna Roja se han prestado a la charada norteamericana y de la oposición venezolana.

En una próxima entrega daremos más elementos para comprender el libreto que se desarrolla actualmente en Venezuela.

 

anbapu05@yahoo.com.mx

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba