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Autismo en niñas y mujeres: una historia de diagnósticos tardíos

Cada año, el 2 de abril se conmemora el Día Mundial de Concientización sobre el autismo. Sin embargo, hablar de autismo no debería limitarse únicamente a una fecha, el autismo está presente todos los días en nuestra comunidad. En los últimos años, la incidencia de casos ha ido aumentando, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las estimaciones más recientes señalan que uno de cada 115 personas en México se encuentra dentro del espectro autista.

Para comprender el autismo, también conocido como Trastorno del Espectro Autista (TEA), es importante partir de una base clara: Se trata de una condición del neurodesarrollo que impacta principalmente en tres áreas: el lenguaje y la comunicación, la socialización y la conducta. Actualmente se reconocen tres niveles de severidad -leve, moderado y severo- el cual se determina según el nivel de apoyo que la persona requiere.

Históricamente, se ha señalado una mayor prevalecía del espectro en niños y varones, lo cual ha influido de manera importante en la forma en la que se ha investigado, comprendido y diagnosticado. Durante décadas, la presentación del autismo en niños y varones fue tomada como modelo predominante, lo que limitó la identificación de otras formas de manifestación. Como resultado, muchas niñas y mujeres han quedado fuera de estos marcos de referencia, pasando desapercibidas, recibiendo diagnósticos erróneos o siendo diagnosticadas de manera tardía.

Este panorama no refleja una equivocación, sino una evolución en los marcos de comprensión. En la actualidad, se reconoce que el espectro autista presenta manifestaciones heterogéneas, es decir, formas diversas que no son iguales entre sí, particularmente entre hombres y mujeres. Hoy sabemos que el autismo se manifiesta de manera distinta en varones que en mujeres. En niñas y mujeres, las características suelen ser más sutiles que en los hombres, ya que con frecuencia desarrollan una mayor capacidad de adaptación. También tienden a imitar conductas sociales, observar cuidadosamente su entorno para aprender qué hacer o qué decir, y esforzarse por ajustarse a normas sociales implícitas. Además, sus intereses pueden parecer socialmente más aceptados.

En la actualidad, más que hablar de si existe una mayor o menor prevalencia del autismo, es necesario reconocer que durante mucho tiempo se desconocieron estas diferencias en su manifestación, esto ha llevado a una comprensión parcial del espectro, así como a vacíos importantes en su identificación. El reto actual no solo es mejorar su detección, sino ampliar la comprensión en toda su diversidad, permitiendo diagnósticos más oportunos, precisos y sensibles a las distintas formas en la que puede manifestare.

En este sentido, en Querétaro resulta fundamental fortalecer la sensibilización y visibilización del autismo en distintos ámbitos, con el fin de reducir los sesgos que aún persisten en su identificación. Reconocer la importancia de un diagnóstico oportuno y acertado es la clave, ya que influye directamente en la posibilidad de acceder a intervenciones más adecuadas y en el bienestar de las personas dentro del espectro.

*Psicóloga Clínica

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