Bella Ciao

La oposición y su laberinto

La oposición en México va de mal en peor. Su único proyecto es la restauración de lo peor de los gobiernos del PRIAN. Del autoritarismo a las privatizaciones, de la corrupción a la irresponsabilidad en el manejo de las finanzas públicas. Pero no se atreven a decirlo, porque saben que eso no es lo que quiere el pueblo de México, aunque lo dicen de manera implícita todos los días.

Si por el PRIAN fuera, regresarían a la represión a la Díaz Ordaz o a la represión que ejercieron en todos los sexenios neoliberales. Hubo fuerte represión con Carlos Salinas de Gortari (más de 500 perredistas asesinados), con Zedillo (cuando se dio la masacre de Acteal, en Chiapas), con Fox (la represión en Atenco), con Felipe Calderón (la represión a los electricistas del SME) y con Enrique Peña Nieto (la represión a maestros que se defendían de la reforma ‘educativa’). Sólo por dar algunos ejemplos.

En los seis sexenios neoliberales el PRIAN se dedicó a privatizar bienes públicos. Salinas, el mayor privatizador de la historia reciente, privatizó Telmex, Banamex, Dina, Fertimex e Imevisión, entre otras empresas paraestatales. Zedillo privatizó Nafinsa, Ferrocarriles Nacionales de México y Aeropuertos y Servicios Auxiliares, entre otras empresas públicas. Fox privatizó Mexicana de Aviación, Aeroméxico, Aseguradora Hidalgo y Puerto de México, entre otras. Felipe Calderón privatizó Luz y Fuerza del Centro (entregando gran parte de la generación de energía eléctrica a empresas transnacionales, como la española Iberdrola). Y Peña Nieto abrió los contratos en el sector energético a grandes transnacionales extranjeras, tanto en el sector eléctrico como en el de hidrocarburos.

Este es el verdadero proyecto del PRIAN. Regresar para tratar de entregar bienes y riquezas nacionales a grandes empresas extranjeras, tal y como ya hicieron en el pasado reciente. Del sector bancario al ferroviario, de la minería al gran turismo, del sector energético al siderúrgico.

La semana pasada, la molestia de la cúpula del PRIAN y de sus patrocinadores, contra Movimiento Ciudadano se expresó con otro exceso del expresidente panista, Vicente Fox, el que se refirió a la esposa del gobernador de Nuevo León, Mariana Rodríguez, como ‘dama de compañía’, un verdadero insulto misógino, pues eso equivale a tacharla de ‘cortesana’. Como resultado de este enésimo insulto de Fox, la cuenta de X de Fox fue cerrada. Y pensar que algunos corifeos de la derecha y periodistas chayoteros, como Raymundo Rivapalacio, salieron a gritar al escándalo señalando que se trata de ‘censura’ y de ‘ataques’ a la libertad de expresión, como si insultar y agredir fuera parte de la libertad de expresión. Verdaderamente vergonzoso que alguien salga a defender las agresiones de Fox a diversos personajes.

Recordemos que, en septiembre, Fox ya había agredido a la Dra. Claudia Sheinbaum al tacharla de ‘judía búlgara’. Denostación racista que nada tiene que ver con libertad de expresión sino con ataques verbales de odio.

Y también la semana pasada, la candidata presidencial de la oposición, Xóchitl Gálvez volvió a cometer otro dislate. Esta vez en la feria del libro de Guadalajara a donde fue invitada a presentar un libro sobre su vida y cuando se le preguntó por el título del libro, no supo contestar. Se vio obligada a tomar el libro y leer el título. Verdaderamente patético.

Xóchitl Gálvez también se vio muy mal en la universidad Anáhuac, en Ciudad de México, cuando se refirió a la Dra. Claudia Sheinbaum como si fuera un monigote. Muy bajo el nivel de Gálvez, bajísimo. Y pensar que un personaje como éste quiere ser presidenta de la República.

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