La rotura de hocico fue en sentido inverso

El 21 de mayo la gobernadora panista de Chihuahua, Maru Campos, anunció muy oronda en Toluca, en uno de los cierres de campaña de la candidata priista a la gubernatura del Estado de México, Alejandra del Moral, a la que fue a apoyar, que Va por México le “romperá el hocico” a Morena en el Estado de México.
Sin embargo, dicha rotura de hocico fue en sentido inverso pues la Mtra. Delfina Gómez, candidata de Morena, PT y Verde le ganó a la alianza PRI, PAN, PRD y Alianza por más de 8 puntos porcentuales de ventaja. 52.66 por ciento contra 44.34. Triunfo inobjetable.
Ya cuando se analizan los resultados por partido se vislumbran cosas interesantes. Por ejemplo, que el PRI pasó de obtener casi el 62 por ciento de la votación en 2011 al 30.22 en 2017 y al 28.11 el pasado 4 de junio. Es decir, en menos de dos sexenios el PRI perdió más de la mitad de su votación. De hecho, es la segunda vez que el PRI pierde con Morena en las votaciones para la gubernatura del Estado de México, pues en 2017 Morena obtuvo el 30.9 de la votación, mientras que ahora creció al 35.20 por ciento.
Para el PRD este proceso fue una verdadera debacle, pues en 2011 obtuvo el 20.96 por ciento, superando con casi el doble de votos al PAN. En 2017 obtuvo el 17.91 por ciento para caer en este proceso a un triste 2.95 por ciento, insuficiente para mantener su registro local. Tampoco lo mantuvo en Coahuila, pues apenas obtuvo el 2.75 por ciento. Con estas dos estrepitosas derrotas, el PRD ha ya perdido su registro en 21 estados de la república.
El PAN siguió igual de enano. En 2011 obtuvo el 12.28 por ciento, en 2017 el 11.27 y en 2023 el 11.32. Sin embargo, el PAN sufrió una verdadera debacle en Coahuila en donde pasó del 36.4 por ciento en 2017 a apenas un 6.87 en el proceso actual. Una pérdida de casi 30 puntos en un solo sexenio. En términos de votos, se trata de una sangría de más de 360 mil votos. Y aún así, los panistas salieron a festejar no se sabe qué, pues en el Estado de México siguieron igual de enanos, mientras que en Coahuila su caída fue estrepitosa.
En el Estado de México el Partido Verde incluso ya quedó del tamaño del PAN al haber obtenido el 10.05 por ciento, apenas 1.3 puntos por debajo del PAN.
El PT también creció en el Estado de México al pasar de 65 mil votos en 2017 a 460 mil el pasado domingo 4 de junio. En términos porcentuales pasó del 1.08 por ciento al 7.41, superando, con mucho, al PRD. En Coahuila el PT obtuvo su mejor resultado al pasar del 1.52 por ciento al 13.31, casi el doble del PAN.
Con los resultados del domingo 4 de junio, Morena, con sus 21 gubernaturas, gobernará ya, estatalmente, al 68.2 por ciento de la población. En segundo lugar, se halla Movimiento Ciudadano que con tan sólo dos gubernaturas (Jalisco y Nuevo León) gobierna al 11.2 por ciento de la población nacional. El PAN está en tercer lugar, con sus cinco gubernaturas gobierna al 8.6 por ciento de la población. El PRI, el gran derrotado en el último proceso electoral, a pesar de haber mantenido el poder en Coahuila, cayó hasta el cuarto lugar, pues con este estado y Durango sólo gobernará al 4 por ciento de la población, es decir, casi nada.
Y aun así, parte de la oposición, en su ceguera o en su autocomplacencia habla de ‘empate’, como es el caso del líder nacional del PAN, Marko Cortés. Partido que no ganó absolutamente nada y que sufrió una estrepitosa debacle en Coahuila.
El PRI tenía dos gubernaturas y perdió una, el estado más poblado del país con 17 millones de habitantes y 360 mil millones de pesos de presupuesto anual. Morena no tenía ninguna de las dos gubernaturas y ganó la más importante. Eso, ni aquí ni en China, es empate.



