Presidente Biden: “Yu jab tu wok da tok”

Cada vez es más evidente que la candidata de la derecha a la presidencia de México, Xóchitl Gálvez, es una mitómana. Su primera mentira evidente fue decir que vendía 600 gelatinas diarias cuando tenía 8 años e iba a la secundaria de Mixquiahuala, en el estado de Hidalgo.
En varias ocasiones, en diferentes entrevistas, Gálvez presumía de hablar inglés. Hasta llegó a retar al presidente de la República a un debate“en inglés”. Pues resulta ser que, en su reciente gira por Estados Unidos, Gálvez intentó enviar un mensaje al presidente norteamericano, Joe Biden, en un pésimo inglés. Tan malo que nadie entendió lo que quiso decir y eso que estaba leyendo su discurso: “Yu jab tu wok da tok”.
En efecto, en una entrevista del periódico El Nacional, del 16 de abril de 1998, Gálvez presumía que hablaba otomí, inglés, francés, español y un poco de japonés. Es decir, presumía de hablar inglés desde hace 26 años y en alguna otra entrevista dijo que sabía inglés porque había estudiado Ingeniería en Sistemas Computacionales. Gálvez quedó en evidencia en otra más de sus mentiras.
Pero lo más relevante es que Gálvez, como casi todos los personajes de derecha en México, se presentó en Estados Unidos con una actitud entreguista. Casi casi fue a decirle a grupos de derecha norteamericanos que, en el caso muy improbable, que sea presidenta de México, continuará con el proceso de entrega de nuestros recursos energéticos a grandes transnacionales extranjeras.
A nadie debe sorprender esta actitud de Gálvez, pues a pesar de ha dicho que ‘había sido trotskista’, en realidad es de derecha y por eso es candidata de la derecha. Tiene más de 20 años en la esfera pública a la sombra del PAN.
Pretende presentarse como ‘ciudadana’ porque dice que ‘no está afiliada al PAN’, lo que es irrelevante pues ella formó parte del gobierno del panista Vicente Fox de 2003 a 2006, fue candidata a la gubernatura de Hidalgo por parte del PAN, fue delegada en la alcaldía Miguel Hidalgo postulada por el PAN y es senadora plurinominal del PAN.
Por eso no debe sorprender que se haya presentado en el Wilson Center ante Diana Villiers Negroponte esposa de uno de los personajes norteamericanos más oscuros, John Dimitri Negroponte, integrante de la CIA que operó en la guerra de Vietnam, que participó en armar a la ‘contra’, en Honduras, para que atacaran militarmente al gobierno sandinista de Nicaragua, que intervino en el Golpe de Estado en Chile en contra del gobierno de Salvador Allende. Negroponte es un personaje nefasto que incluso fue nombrado ‘persona non grata’ por parte de la cámara de diputados de nuestro país. Negroponte es el paradigma del norteamericano que busca provocar inestabilidad en otros países, que promueve guerras en contra de países democráticos, que es promotor de golpes de estado. Este es un ejemplo de los ambientes en los que fue a moverse Gálvez.
De la misma tesitura fue su visita a otro promotor de golpes de estado, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, el que promovió el golpe de estado en Bolivia en 2019. Y también del mismo tipo su visita a funcionarios del intervencionista ‘departamento de estado’ del gobierno norteamericano.
El pretexto que Gálvez utiliza es pueril, ‘la defensa de la democracia mexicana’ cuando su partido, el PAN, operó el fraude electoral más documentado de la historia mexicana, para imponer en la Presidencia de la República a su correligionario Felipe Calderón, en 2006.



