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Tres décadas de goth-pop

A pesar de que el rock y todos sus ecos de transgresión, contra-cultura y estética underground, no escaparon de ser agazapada por las grandes transnacionales y casas disqueras, (cabe recordar que existió una gran industria musical) hoy desvanecida y transformada por los modos de producción surgidas por el ciberespacio y las plataformas digitales.

La generación del Mp3, ha ganado pero no es el mía (Fredéric Martel)

La voz abstraída de Smith, el beat depresivo y las guitarras monótonas se combinaban para crear la música de rock más neurasténica que se haya grabado en vinilo (Simon Reynolds)

 

Corría el año de 1989, el mundo aún no se soportaba por la internet; la denominada aldea global empezaba a dibujarse y a la vez se respiraba el fracaso venidero de la misma, también se implementaba el programa ‘Hoy no circula’ debido a los altos niveles de contaminación que cubrían el entonces denominado D.F. y sus zona aledañas. Categorías como inversión térmica y los famosos imecas (índice metropolitano de la calidad del aire) eran por decirlo las palabras que saturaban los encabezados de los diarios capitalinos.

La contaminación ya era un problema y lo sigue siendo, han pasado treinta años y el fracaso de las políticas ambientales es evidente. La ciudad ha sido y es un campo de batalla, la sobrevivencia dentro de la misma es una fuerza constante, que le otorga una vitalidad y movimiento que posibilita las escenas más recónditas y a veces inenarrables, de allí la importancia de la música, ya que el sonido ha captado y descrito al ‘de efe’ como ese lugar saturado de signos que se reproducen, se disuelven y en ocasiones son olvido. El desaparecido ‘de efe’ es una compilación de historias y narrativas que se disipan en postales literarias y en las microhistorias que ha retratado el rock, y que se han convertido parte del imaginario colectivo, que son un pasado que deviene presente.

La información musical seguía circulando a cuenta gotas en algunos programas de radio y por supuesto en algunos puestos del tianguis del chopo en el ya desaparecido y extinto D.F.

La noche y el sonido reclamaban la incandescencia intermitente de los cuerpos drapeados en negro y en algunos bares underground se corría el rumor de la muerte de Robert Smith, líder de la agrupación británica de The Cure al no tener información y las escasas revistas que circulaban como NME o SPIN no había manera de cerciorarse del deceso, así que los seguidores de la banda sucumbían por la especulación y curiosamente, se veían más playeras de la banda circulando por la calles como signo de luto.

Después del meloso e incandescente Kiss me Kiss me Kiss me (1987) The Cure se transformó en banda de grandes escenarios y eventos masivos; se rumoraba la aparición del disco solista de Robert Smith, que por cierto inspiraría a Tim Burton para le creación del emblemático personaje Edward Scissorhands.

Después de los rumores apareció Disintegration (1989) el titulo parecía anunciar el fin de la banda, pero ocurrió todo lo contrario, el disco se volvió quizá el más representativo de la banda, producido por Dave Allen, las atmósferas sonoras que se encuentran en canciones como Plainsong o la desesperante Closedown daban un giro a las canciones bailables que la banda había realizado en placas anteriores. La versión mexicana de Disintegration (Polygram) excluía la canción Last Dance, el sencillo que despegó al menos en América, fue Fascination Street mientras, que en Europa Lullaby llegaba a los primeros puestos del reino unido. Los lados B incluidos en el sencillo Love song: Fear of ghosts y Too late se volvían indispensables, con menos fortuna Babble inserto en el single de Fascination Street. Los otros singles Lullaby y Pictures of you incluían versiones en vivo grabadas en Wembley Stadium que conformarían el álbum Entreat.

Disintegration disco con tracks que alcanzan los seis minutos, sin duda no eran canciones para la exposición radial, pero el disco empezó a circular, esa oscuridad y desesperación por todo aquello que se había perdido, canciones tremendamente saturadas de nostalgia como Prayers for Rain y The Same Deep Water as you o la homónima Disintegration y también se mostraba el anhelo y deseo en canciones como Love song y Untitled también son algunos de los elementos, que al menos sonoramente representaba este disco que devino objeto de culto.

La inclusión de Roger O´Donell en los teclados otorgó un elemento distinto a la banda, el sonido cure se modificaba; la salida de Lol Tolhurst se volvía un asunto intratable para Smith y su secuaces.

Disintegration llevó a otras latitudes a The Cure y con The Prayer Tour la banda se consolidaba como una de los mejores actos en vivo dentro del rock.

Este año Smith y compañía (Gallup, O´Donell, Cooper, Reeves Gabrels) cumplen cuarenta años de pisar los escenarios y harán una gira mundial para celebrar dicho acontecimiento, de igual forma este año entran al Salón de la fama del Rock N´Roll.

A pesar de que el rock y todos sus ecos de transgresión, contra-cultura y estética underground, no escaparon de ser agazapada por las grandes transnacionales y casas disqueras, (cabe recordar que existió una gran industria musical) hoy desvanecida y transformada por los modos de producción surgidas por el ciberespacio y las plataformas digitales.

Disintegration cumple sus treinta años y ha soportado el paso del tiempo y el rimmel de Robert Smith sigue sin correrse.

 

@cgarca_a

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