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Si tienes Zoom ahí te ves

Zoom sabe de ello, a pesar de los fallos técnicos aprovechó la contingencia para crecer aceleradamente como nunca hubiera imaginado: la crisis como anillo al dedo.

La pandemia nos llevó a un mayor consumo y uso de plataformas digitales. Diferentes aspectos de la vida cotidiana se trasladaron a pantallas y sitios web. Exiliados de offline, nos refugiamos en el online con una intensidad propia del que se aferra a un bote salvavidas. Resultó urgente una acelerada alfabetización digital, aprender a usar herramientas e incrementar habilidades para el manejo de plataformas y aplicaciones.

En el hábito de la educación se planteó el reto de sustituir las aulas por las pantallas y la interacción física por la mediación digital; para ello se recurrió a las plataformas digitales para conferencias y reuniones virtuales. En este rubro según datos del Reporte de Consumos Digitales 2020 de las empresas We are Social y Hootsuite, Zoom es el líder mundial con 300 millones de usuarios por día.

Zoom fue fundada por el empresario chino Eric Yuan, quien la posicionó rápidamente en el mercado como el referente para reuniones virtuales, desplazando a competidores como Google Meet, Microsoft Teams y el pionero Skype. El caso de Zoom muestra cómo el COVID- 19 no sólo trajo devastación económica y quiebra de empresas, para algunas como esta, fue una auténtica oportunidad de consolidación y crecimiento financiero. Bastaron tres meses de pandemia para que Zoom incrementara su valor hasta alcanzar los 49 mil millones de dólares, más del doble de plataformas digitales como Twitter y Snapchat.

La pandemia disparó el valor de las empresas digitales e hizo sucumbir a aquellas basadas en lo físico. Zoom vale hoy más en la bolsa de valores que las siete aerolíneas más grandes del mundo juntas. Mientras el flujo de vuelos caía estrepitosamente una vez anunciada la contingencia, la necesidad de una herramienta para sustituir las reuniones físicas resultaba indispensable.

Zoom ha aprovechado el frenesí de digitalización por home office o clases en línea. Según el ranking de Sensor Tower, fue la aplicación más descargada a nivel mundial en el último trimestre, superando a TikTok y alcanzando casi 90 millones de descargas. Zoom se consolida así, como un ejemplo exitoso de economía digital en tiempos de crisis.

El éxito de Zoom no ha estado exento de contratiempos y fallas técnicas. Iniciada la pandemia la plataforma tuvo problemas de seguridad y episodios de hackeo; se acuñó de hecho, el término “zoombombing” para nombrar tales ataques. La intromisión en las sesiones por parte de reventadores de lo digital generó la percepción de Zoom como una plataforma efectiva, pero vulnerable. Para agravar esta inconsistente imagen, el pasado lunes 24 de agosto, día del regreso a clases de 25 millones de estudiantes y un millón de docentes —de acuerdo a cifras de la SEP— la plataforma se calló por un lapso aproximado de cuatro horas, dificultando el acceso y la conexión de los usuarios.

La mediación de plataformas digitales se ha convertido en un recurso para afrontar la emergencia, pero no necesariamente estábamos preparados para usarlas; hemos pagado la factura de una precaria conectividad y alfabetización digital. En toda crisis hay una oportunidad reza el lugar común, Zoom sabe de ello, a pesar de los fallos técnicos aprovechó la contingencia para crecer aceleradamente como nunca hubiera imaginado: la crisis como anillo al dedo.

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