Punto y Seguido

Cuba: mito y patrimonio

En México hay libertad de expresión que hasta al presidente se critica. Así justifica López Obrador su permanente campaña de lo que llama comunicación circular, derecho de réplica, transparencia y rendición de cuentas, todo girando en torno a él.

No bien salíamos de la desagradable sorpresa que los senadores panistas nos asestaron con su reunión y firma ultraderechosa, cuando desde palacio nacional, el presidente sacudió la conversación pública, nacional e internacional, invitando al presidente cubano Díaz-Canel, a compartir la emblemática fiesta nacional de la independencia mexicana.

Como signo de los tiempos, la polarización se dejó venir como cerro que se desgaja, como violenta inundación que a unos deja vivos y a otros muertos:

-Se indignaron muchísimo por la invitación de EPN a Trump. Tres doritos después, visitarlo en Washington era un gesto heroico. Hoy se enorgullecen por la visita de estado del digno mandatario cubano (¿lo hice bien?) Es todo muy raro en el mundo de la diplomacia transformadora.

En la cuenta oficial del gobierno de México en tuiter, AMLO elogió el orgullo y la dignidad de Cuba, que tras 62 años de bloqueo (sic) económico sigue resistiendo. Por su lucha en defensa de la soberanía de su país, el pueblo cubano merece el premio de la dignidad y debe ser declarado patrimonio de la humanidad:

-No se equivoque presidente AMLO, lo de Cuba no es «bloqueo» es «embargo”; Lo aplica el congreso de EEUU por cabildeo de cubanos que viven en el mismo Estados Unidos; En los años de Trump había también el embargo y usted estuvo muy calladito.

– Sabe usted, presidente AMLO, algo de cómo los cubanos pueden salir y entrar libremente de la isla; de cómo pueden estudiar lo que cada quién desea; de cómo pueden abrir libremente un negocio para llevar comida a la mesa. Cuéntenme, presidente, de esa independencia.

En redes sociales la escritora cubana Wendy Guerra Torres dedicó un texto a López Obrador:

-¿Qué necesidad tiene de pasearse con un dictador (Díaz-Canel) por un lugar sagrado como el Zócalo de la Ciudad de México? ¿Es eso lo que espera su pueblo de usted? ¿Acaso quiere mandarle un mensaje a su pueblo sobre lo que quiere ser en el futuro para ellos? ¿Por qué ha seleccionado este modelo para un día tan importante para las mexicanas y los mexicanos? Cuidado presidente, los lazos que unen a nuestros países son demasiado grandes y su gesto es demasiado bajo.

Hace seis años Wendy Guerra reflexionaba sobre los mitos cubanos que tanto seducen a la masa pseudo intelectual mexicana:

-Ni todos los negros tomamos café, ni «las prostitutas cubanas son las más cultas del mundo», ni todos los hombres son cubanos amantes perfectos, ardientes Latin Lovers, ni los niños cubanos los más felices del mundo, ni la medicina una potencia médica, ni todos los pioneros cubanos lograron o quisieron ser como el Che, no todo cubano sabe tirar y mucho menos tirar bien, ni Varadero es la playa más linda del mundo (aunque es muy hermosa y sí es en la que yo más disfruto nadar), ni todos los americanos resultaron ser el enemigo, ni el pueblo es un bastión inexpugnable, ni el exilio el bando contrario,ni todos los cubanos sueñan con llegar al comunismo, ni todos los cubanos quieren irse del país, ni todo el mundo baila bien salsa, ni el embargo es el culpable de todas nuestras desgracias, ni todas las cubanas amarramos a los hombres con brujerías, rituales y hechizos. Los cubanos que aceptan ser entrevistados casi nunca responden todo lo que en verdad piensan. Son muchos años de miedo, de doble moral y paternalismo político. Hemos vivido en un país pero la prensa oficial, la única prensa de estos años, habla de otro. Los dobles discursos dibujan la otra geografía que prepara el camino para reforzar el coro de mitómanos.

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