Sólo para nostálgicos

Daniel Cosío Villegas

Hombre de vasta cultura, conocedor de la política mexicana, sus facetas son múltiples.

El 3 de septiembre de 1934 inició sus actividades el Fondo de Cultura Económica a instancias de Cosío Villegas, quien fue su primer director desde su fundación hasta 1948.

Fundador de la Casa de España en 1938, institución cultural creada por Lázaro Cárdenas, por gestiones de Daniel Cosío Villegas, ​que albergó a intelectuales españoles que salieron por el triunfo de Francisco Franco. Después de dos años de actividades, la Casa de España se transformó en el Colegio de México.

En 1947, Daniel Cosío Villegas publicó el ensayo La crisis de México, donde expone el fracaso de las promesas de la Revolución Mexicana, además de señalar que México perdía su identidad nacional frente al uso del idioma inglés en la vida cotidiana.

Columnista en el periódico Excélsior durante el sexenio de Luis Echeverría Álvarez, fue el único intelectual que tuvo la oportunidad de difundir sus opiniones y críticas a la figura del presidente de la República, con una serie de artículos en los que señaló de manera muy inteligente la represión que prevalecía.

Y se recuerda que Echeverría le mandó una máquina de escribir eléctrica que devolvió.

Escribió una trilogía: en 1972, El sistema político mexicano, que trata de los poderes y de los recursos que posee el presidente de la República, al cual lo califica como un “Emperador Sexenal”; en 1974, El estilo político de gobernar,  plantea de forma concreta en la persona de Luis Echeverría; y en 1975 cierra con La sucesión presidencial, donde narra el mecanismo del nombramiento del candidato oficial, quien debe conciliar los intereses de los empresarios, líderes sindicales oficiales y de los llamados poderes fácticos.

Todo esto permite al elegido transitar políticamente sin problemas con el apoyo gubernamental abierto o encubierto y asfixia a sus contrincantes.

A su vez, los presuntos elegidos que han quedado en el camino hacen un pacto de unidad con el próximo presidente. Es un pacto no escrito, pero observado.

Pero no todos lo aceptan, no hay que olvidar el caso del general Juan Andrew Almazán, que no aceptó la designación de Manuel Ávila Camacho y abandonó el partido oficial para lanzar su candidatura y perder en unas elecciones calificadas de fraude.

Otro caso es el del general Miguel Henríquez Guzmán, quien en 1952 salió del PRI para contender por la Presidencia de República frente al candidato oficial Adolfo Ruiz Cortines, elecciones que también fueron calificadas como fraudulentas.

Daniel Cosío dirigió la obra Historia Moderna de México, en 10 tomos, de los cuales cinco fueron obra suya y, en 1976, Una historia general de México, en cuatro volúmenes. Publicó Historia mínima de México. Al final de su vida fue ensayista muy leído por su prosa y su actitud moral. A fines de 1976, póstumamente, aparecieron sus Memorias.

Sus estudios de la República Restaurada y del Porfiriato permiten entender lo complejo de esas épocas, lo mismo que sus trabajos historiográficos; es el más importante historiador y crítico de la Constitución de 1857; opuso su opinión a la del gobierno en los difíciles días del movimiento estudiantil de 1968 y del llamado “halconazo” del 10 de junio de 1971.

Y los nostálgicos recuerdan que tuvo la visión en exponer las prebendas gubernamentales que recibían algunos intelectuales de la comentocracia, situación que prevalece hasta nuestros días.rangel_salvador@hotmail.com

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