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Aborto legal: La ola verde, la de la libre decisión, inunda Querétaro

Verde, el color de la Independencia y de la libre decisión. El Centro Histórico recibió a las mujeres que marcharon por la despenalización y el acceso al aborto, así como mostrar su rechazo a la violencia sexual, estigmatización y criminalización de la mujer. Recorrieron el circuito que comprende las calles de Juárez, Zaragoza, Pasteur, Constituyentes y Corregidora. En el marco del Día de Acción Global por el Acceso al Aborto Legal y Seguro, alrededor de 400 mujeres se reunieron en plaza Constitución, acompañadas de madres, hermanas, amigas, perros y bebés. Los carteles, cubrebocas, mantas, tambores, panderos, maquillajes, pañuelos y decoraciones patrias arroparon la marcha con causa.

La cita fue a las 16 horas; entre los encuentros sonaba cumbia de fondo acompañada por el acento porteño de los testimonios que salieron por los altavoces. Entre la distribución había chicas vendiendo pañuelos verdes, morados, negros y blancos desde los 15 hasta los 50 pesos.

Entre bailes, cánticos y palmas se calentaron las calderas de las mujeres que salieron a gritar “niñas no madres”. Algunas grababan en redes sociales, otras corrían de un lugar a otro para reunirse con sus conocidas: “¡maestra!, sí vino”, exclamaban.

Canción sin miedo fue acompañada de pañuelos verdes con las angelicales voces de “las compas”. Al entonar “no olvide su nombre señor presidente”, pudo sentirse un escalofrío que terminó en la espina dorsal a la par de “nos queremos vivas”. A un costado de la tarima había una chica con pañuelo verde en la cabeza y bebé en brazos, la abrazaba como el regalo más preciado y podía visualizarse cómo le cantaba “yo todo lo incendio, yo todo lo rompo, si un día algún fulano te apaga los ojos”.

En varias ocasiones reiteraron que la marcha era separatista y no saldrían hasta que los hombres se fueran. Hasta las 17:30 avanzaron entre cánticos, las niñas golpeaban cualquier instrumento que trajeran en manos, algunas sonreían por salir a las calles y otras iban frustradas por tener que salir… otra vez.

El frente iba vestido de verde con pañuelos blancos, después el contingente de maternidades, las mujeres con perritos, mujeres mayores y las ciclistas.

Salieron por la calle Juárez y doblaron en Zaragoza, donde se pararon para prender bengalas, cantar y bailar, mientras los espectadores sacaron sus celulares para grabarlas como si de un espectáculo se tratara. 12 minutos de marcha ya habían ameritado pitidos, pero ellas siguieron con su ruta.

Rumbo a la Alameda pintaron en un anuncio que contaba con lo que parecía ser papel y plástico, ya frente al antiguo repositorio de la maqueta, rompieron filas para dejar su propia huella y, sobre todo, para cuidarse las unas a las otras gritando: “¡fuimos todas!”.

Para que dejen de votar por el PAN

17:57 horas, en la fuente del costado izquierdo había un señor hablando por teléfono.

-Sí ya voy… no hay camión, ajá. Disculpe, ¿esto por qué es?

-La marcha es por despenalización del aborto.

– ¿O sea que aborten? pues si quieren abortar que aborten, ¿ya ven? El bendito PAN, para que dejen votar por él, yo nunca he votado por él, ni hijos tengo… ojalá logren hacerlo.

 A los cuatro minutos, el anuncio de la parada esquina con Pasteur fue despojado de las cuatro lonas blancas y plástico burbuja que lo recubrían. La marca de las manifestantes debía ser indeleble como los casos de abusos, acoso y violaciones.

A lo lejos se escuchó un golpe, la señora de los dulces gritó: «¡no, algo está pasando!», y una chica —que no formaba parte de la marcha— tomó la mano de su hija para decir: “sí, las están matando”.

El ruido provino de los cristales que cayeron del anuncio, y no faltó quien confundió iconoclasia con vandalismo. Se trató de cuatro chicos que iban siguiendo a los contingentes, pendientes de cada acción; en Constituyentes se colocaron en la jardinera de la estación para grabar a las chicas, y las siguieron hasta Corregidora cuando una señora les pidió que se retiraran.

Fueron 14 minutos los que tardaron en avenida Constituyentes, entre la emisión de mensajes, gritos, cánticos, bailes, las chicas que viajaban en camión se cambiaron al lado de la ventana para observar la manifestación.

A las 18:13, el frente pidió a las autoridades de Protección Civil que no estuvieran tan cerca de la marcha, lo que respetaron y se distribuyeron delante o detrás con distancia considerable.

Los sellos de la marcha quedaron esparcidos, ya para las 18:27 en esquina con Zaragoza y Corregidora, el anuncio que habían dejado con protección quedó sin recubrimiento para impregnar la causa feminista. No había pasado ni un minuto y los coches de Zaragoza pitaron insistentemente, ¿la respuesta?: “se jode, se jode”, y entre bailes gritaron “ojalá así reclamaran”.

Los locales de Corregidora estaban cerrados; solo un 15 o 20 por ciento quedaron abiertos con chicas apoyando desde afuera, ¿por qué? “yo también soy parte del movimiento y sé que no harán ningún daño”, otras respondieron “¿para qué cerrar”, o “los demás lo hicieron porque les da miedo”.

Cuando los contingentes dejaron de pasar en el cruce con Reforma, muchos salieron a abrir sus locales, entre ellos, una panadería “cerramos porque hacen un rayadero”.

Yo soy María, pero no santa

A las 18:38 rompieron filas en plaza Constitución, no sin antes marcar el nombre de sus violentadores en la esquina con Independencia. Del lado del escenario se apreciaba un precioso atardecer que reflejaba naranja en los edificios y rostros de las asistentes, pero del lado sur, a sus espaldas, el gris de las nubes acechaba.

El olor a thinner rodeó el espacio de escucha de todas y para todas, algunas se sentaron alrededor de las mantas mientras se animaban las unas a las otras con “no están solas”.

Se denunciaron casos por violación y acoso, la negligencia de las autoridades y personal médico, así como la revictimización que viven durante el proceso legal y del cómo “están más preocupados por conocer nuestros rostros que los de los feminicidas”, señaló una asistente.

Para las 19:42 se doblaron las carpas para que las chicas estuvieran más cerca de la tlaxcalteca María Guadalupe, quien subió al escenario a dar una demostración del rap femenino.

Las luces del verde patrio combinaron con los pañuelos de la causa feminista. María describió que su mamá tuvo tres hijos y le rezó a la virgen para tener una niña, a la que le puso María, pero no era la que se imaginaba.

La voz de María resonó por Corregidora hasta casi 4 locales antes de Reforma, y la última frase del día fue: “yo soy María, pero no santa, hago lo que quiero, lo que mis ovarios mandan. Bendita yo y benditas todas las mujeres, bendito el fruto de tu vientre, solamente si lo quieres”.

Dafne Azuby Arreola Santana

Estudiante de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro. Parte del equipo de Verificado Tribuna durante las elecciones 2021 y reportera de Tribuna Diario desde agosto de 2021.

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