Comida No Bombas: Un colectivo que garantiza el derecho a la alimentación en Querétaro

Cada quincena, el colectivo Comida No Bombas se dedica a garantizar el derecho a la alimentación de aquellas personas que no pueden disfrutar de una comida por cualquier motivo. Esta práctica se implementó desde el año pasado, pero tiene sus orígenes en la ciudad de Aguascalientes.
«Convocamos desde varias partes a amigos, familiares y colectivas, a cualquier persona que quisiera sumarse a esta iniciativa para apoyarnos mutuamente», destacó Alfonso Juárez, integrante del colectivo conformado por estudiantes, trabajadores, madres y padres de familia, que tienen una estructura horizontal.
Nopales, zanahorias, tostadas, hamburguesas, las opciones de alimentación que trabaja el comedor comunitario autogestionado son diversas. Llegan a cada lugar con cazuelas, recipientes, tablas de picar y todo un equipo dispuesto a apoyar en las labores de alimentación de ese día.
Además de satisfacer un derecho universal, Comida No Bombas busca contribuir a las luchas sociales del estado. «Desde los compas artesanos, estudiantes, hasta las exigencias hídricas, creemos que algo muy significativo fue participar en la segunda asamblea del agua y la vida en Santiago Mexquititlán, donde pudimos apoyar y aprender de todos».
Así como han cosechado logros, también se enfrentan a algunas adversidades. Juárez y sus colegas externaron la necesidad de conseguir una manera más sencilla de repartir los alimentos sin tener que cargar cacerolas y garrafones por todo el centro. Además, necesitan contar con suficientes platos, vasos y cubiertos reutilizables, para no generar grandes cantidades de residuos desechables.
Otro obstáculo del colectivo ha sido no siempre contar con suficientes participantes para trasladarse a diferentes zonas en un mismo día para repartir comida. «Buscamos el apoyo entre los mismos pobladores e iguales, con formas alternativas de organización».
En esta línea, respecto a si han buscado apoyo gubernamental o de índole empresarial, indicaron que no, ya que intentan construirse de manera autónoma, sin pensar en jerarquías. El colectivo es horizontal, pero los portavoces son Tzol, María, Poncho y Demián.
También, a la hora de gestionar las donaciones para las personas que necesitan la ayuda alimentaria, es un problema para el colectivo, ya que «no todos tienen la disposición de aportar a alguien ajeno»; no obstante, la difusión mediática que se les ha brindado les ha ayudado a ampliar su público y tejer una red más grande.
Ante la problemática, los compañeros dieron a conocer las múltiples formas de apoyar a Comida No Bombas. Se les puede seguir en sus redes sociales, a través de las cuales publican algunos insumos o materiales que necesitan, así como convocatorias para sumarse a las «cocinadas» que realizan periódicamente. Las «cocinadas» son reuniones donde se preparan y sirven los alimentos.
Alfonso Juárez exhortó al público a unirse a la iniciativa y a «no dejar de ser críticos con aquello que vemos mal y organizarnos por nuestro bien en común, sobre todo, como menciona Mercedes Sosa: ‘que el dolor no nos sea indiferente'».



