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Embarazo adolescente: Querétaro sin políticas públicas que respondan a las realidades actuales

A pesar de que entre 2017 y 2021 disminuyó un 20.9 por ciento el embarazo en niñas y jóvenes de 10 y 19 años, las cifras municipales y de segmentos de edad aún reflejan una necesidad de políticas públicas con perspectiva de género, derechos humanos y juventud que respondan a las realidades actuales, coincidieron expertas en el tema.

En los últimos cinco años ha habido un total de 24 mil 262 embarazos de madres adolescentes en el estado; 970 casos corresponden a menores de 15 años y 23 mil 292 son de mujeres entre los 15 y los 19 años. Los municipios con mayor tasa del fenómeno son Amealco, Arroyo Seco, Peñamiller, San Joaquín y Tolimán; según cifras de la Secretaría de Salud estatal.

Cynthia Casarrubias Rivas, integrante del Consejo Consultivo del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) considera que un embarazo en la adolescencia es resultado de un fracaso social, porque refleja que tanto autoridades, padres y educadores omitieron cuidados.

Si una joven tiene un hijo antes de los 15 años, implica que “su cuerpo tendrá un deterioro muy amplio porque no es un cuerpo en el que llegó el embarazo al estar en madurez, entonces genera muchas anomalías y patologías tempranamente, algunas de éstas quedan permanentes”, mencionó Casarrubias.

Los datos de la Secretaría de Salud del estado dan cuenta de que de 2019 a 2021 tres municipios tuvieron mayor aumento en embarazos de menores de 15 años, Cadereyta pasó de 14 a 24 registros; la capital queretana tuvo una diferencia de 19 casos; y Tolimán pasó de 10 a 16 registros.

El último reporte de características de los nacimientos registrados en México del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), da cuenta de que de 2020 a 2021 el grupo de edad de 10 a 15 años incrementó en embarazos un 24.5 por ciento.

“Debido a que los indicadores iban a la baja se dio por hecho que se estaba haciendo un buen trabajo, pero llegó la pandemia, las niñas se quedaron en su casa y comenzaron a tener bebés”, lo cual puede estar relacionado con situaciones de distintas violencias, menciona la consultora de Inmujeres.

Cynthia Casarrubias también considera que con las cifras que se tienen, la despenalización del aborto en Querétaro resulta necesaria, porque de lo contrario, el Estado no contribuye en el libre desarrollo de la personalidad, intimidad y decisiones; así que se violan los derechos humanos de todas las mujeres

Políticas públicas con carencias

El Plan Estatal de Desarrollo de Francisco Domínguez Servién refería que desde el sector salud se requería atender temas que aquejaban a jóvenes, como la salud sexual y reproductiva de ese grupo de edad, temas que representaba un reto importante, pero no especificaba líneas de acción.

El plan estatal de la actual administración de Mauricio Kuri González sólo hace alusión a que “los programas y los servicios públicos serán sensibles a los requerimientos de accesibilidad, oportunidades y cuidados de niñas, niños, adolescentes y jóvenes” pero no profundiza más.

No obstante, el Instituto Queretano de las Mujeres participa en la convocatoria del Fondo para el Bienestar y el Avance de las Mujeres (FOBAM), iniciativa nacional que destina recursos para que se empleen en proyectos que contribuyan a la erradicación del embarazo infantil y la disminución del embarazo en adolescentes.

En 2021, antes de la llegada de Kuri, el proyecto consideraba estrategias de prevención y atención de “la violencia sexual contra niñas y adolescentes y el acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) según el marco normativo vigente”, pero en el de 2022 no menciona nada referente a ello, más bien se centra en liderazgo, sensibilización sobre educación integral en sexualidad y reconstrucción del tejido social con enfoque de paz.

Alejandra Martínez Galán, coordinadora de la Unidad de Género y Cultura de la Paz de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPS), consideró que “no se ha querido tomar en serio el papel que tiene el estado para la creación de políticas públicas que respondan a las realidades actuales”, y que aún no se toma como un problema grave del que se deba repensar y replantear las estrategias de embarazo infantil y adolescente.

“Cuando las instituciones fallan, las mujeres son las que responden desde colectivos y organizaciones, grupos de mujeres están respondiendo a esas deficiencias y a ese Estado que ha estado constantemente fallando para garantizar derechos a las mujeres con adecuada perspectiva de género y juventud”, resaltó Alejandra Martínez.

Katia Santoyo

Estudiante de la licenciatura en Sociología de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Autónoma de Querétaro. En proceso de la formación conjunta socióloga en periodismo. Reportera de Tribuna diario desde enero de 2022.

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