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MOTOMAMI, el experimento musical de Rosalía

Cuando una artista popular toma la arriesgada decisión de crear música diferente a la que su público está acostumbrado, por lo general, termina en la lista negra de los mayores fracasos. Y es que es bastante común encontrar casos en los que personajes del escenario musical hacen tambalear sus carreras al intentar incursionar en un género nuevo o experimentar con su música. No obstante, Rosalía ha logrado lo que pocos pueden con MOTOMAMI, su más reciente trabajo discográfico que ha conseguido impactar en la música popular actual. 

MOTOMAMI vio la luz hace apenas unos días, pero las canciones que precedieron su lanzamiento ya  habían hecho dudar a los fanáticos sobre la futura aceptación general de este nuevo proyecto, y es que aunque SAOKO y CHICKEN TERIYAKI se fueron directo a la cima de las tendencias musicales, surgió una preocupación sobre el contenido lírico de estos dos sencillos debido a que los versos parecían estar compuestos por frases al azar sin ninguna relación coherente. Esto resultó asombroso porque El Mal Querer, el álbum predecesor de MOTOMAMI que lanzó a Rosalía a la fama, fue reconocido por su calidad lírica, que hilaba una historia a través de una nueva propuesta del género flamenco.

No obstante, ahora que tenemos el disco completo, MOTOMAMI parece ser algo más allá que un disco experimental. Escuchar todo el proyecto le da un nuevo sentido a las canciones, que parecen estar más hechas para expresar un sentimiento a través de los sonidos que las letras. Sin embargo, tampoco faltan aquellas piezas musicales cargadas de un fuerte sonido. 

Pero lo más interesante de todo es que Rosalía consiguió hacer una mezcla de géneros. Es como si hubieran puesto reggaetón, flamenco, salsa y electro pop en una licuadora. Lo que salió de esa mezcla es simplemente excepcional. Hay algo interesante en cada sonido que hace que MOTOMAMI no se pueda pausar. Las canciones funcionan bien por sí solas, pero escucharlas una tras otra en el orden del disco le da otro sentido a cada pista. 

En resumen, MOTOMAMI es un disco emocional. No esperes encontrar historias de amor, ni de pasión y tragedia como en El Mal Querer, porque el peso de estas nuevas canciones se encuentra en la estructura de los sonidos. Las letras no tienen sentido hasta que intentas dárselo. Es un ejercicio de encontrar tu propio significado en estas metáforas tan aleatorias e inusuales, en donde se explora la intimidad, el deseo, la familia y la vista en retrospectiva. 

Sin duda, ese disco va a marcar un antes y un después en la música en español. Es por eso que debes escuchar MOTOMAMI, un experimento que invadirá tus sentidos y te hará ver la música desde una nueva perspectiva.

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