DestacadasEspeciales

Suicidio: Trabajar en nuevas masculinidades, un mecanismo de contención

Uno de los mecanismos de contención que pueden implementarse para bajar la incidencia de suicidios en varones es trabajar en nuevas masculinidades, consideró Guillermo San Román Tajonar, coordinador del Laboratorio Universitario de Seguridad Ciudadana (LUSC). Lo anterior por la alta incidencia que se registra en este sector, respecto a las mujeres.

“Cada vez es más difícil mantener expectativas de rol asociadas a las masculinidades tradicionales de la ciudad”, explicó el coordinador del LUSC de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).

Guillermo San Román consideró que es necesaria una política pública encaminada a promover un acompañamiento de “la transición de viejas a nuevas masculinidades”, pero que ninguna instancia cumple con los elementos o capacidades para ello. De ahí que resultaría mejor apoyar, empoderar y financiar a organizaciones de la sociedad civil que ya trabajan el tema y están especializadas en ese tipo de problemas.

Las cifras de las defunciones registradas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dan cuenta que, en el estado, entre 2015 y 2020, los suicidios en mujeres mantienen cierta estabilidad al mantenerse dentro del rango de entre 20 y 40 casos al año; mientras que en hombres en el mismo periodo los intervalos oscilan entre 93 y 172 casos.

Guillermo San Román, también maestro en Ciencias Sociales, recordó cuando no se pueden cumplir las expectativas de un rol social, se incurre en el suicidio. También agrega que, aunque las causantes suelen corresponder a la salud mental, otro factor importante es la incompatibilidad entre fines que culturalmente se imponen, contra los medios realmente disponibles para cumplir con esos fines; lo cual genera desórdenes sociales por los que el individuo suele ser responsabilizado.

Según la última base de datos de muertes registradas en el año 2020, publicada por el Inegi, las mujeres tienen su mayor cifra de suicidios en el grupo de edad de 15 a 19 años, en tanto, en los hombres se concentran entre los 30 a 34 años. El método más común de muerte es “lesión por ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación en vivienda”, aunque las mujeres presentaron un máximo con 18 casos y los hombres, 117.

Particularmente en Querétaro, “la desigualdad está afectando cumplir con las expectativas de rol que se nos han asignado en función del género”, y ocurre que la “imposibilidad de ser lo que con eufemismos decimos ‘queretano tradicional’ que en realidad es el queretano machista, afecta índices tanto en violencia familiar, violencia contra mujeres y al parecer en los suicidios”, precisa el coordinador del LUSC.

Otra percepción social del suicidio

“El suicidio en general se toca poco en nuestra sociedad, sigue siendo algo que se prefiere evitar porque causa demasiado desconcierto” puntualizó Javier Méndez Pérez, sociólogo de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), quien también considera que se trata de un tema tabú.

Javier Méndez menciona que la identidad se construye desde cuestiones como el género, la nación, la historia cultural, la religión, por mencionar algunas; pero que, si estos puntos de apoyo se rompen, “todo se convierte en una vía pantanosa”. Así que el suicidio tiene mucho que ver con elementos de pérdida de identidad, pues son factores que le dan significado a la existencia del sujeto.

Además, el catedrático de la UAQ agrega que otra consideración inserta en la sociedad occidental, si el individuo no encuentra las posibilidades de conseguir “una vida placentera”, entra en crisis emocional y existencial, por lo que se toma como opción el suicidio. Mientras que es algo menos presente en la sociedad oriental porque el éxito, logro de metas y el alto nivel de vida no son elementos importantes que mueven al sujeto.

La razón de evadir los temas de suicidios obedece a que en una sociedad que promueve dar un máximo de posibilidades para acceder a una gran oferta de servicios asociados a la felicidad, quitarse la vida evidencia es un incumplimiento de ello, lo que causa un desconcierto y se opta por evadir conversaciones al respecto, concluyó Javier Méndez.

Katia Santoyo

Estudiante de la licenciatura en Sociología de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Autónoma de Querétaro. En proceso de la formación conjunta socióloga en periodismo. Reportera de Tribuna diario desde enero de 2022.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba