La presa El Batán: sueño de once meses, pesadilla de dos sexenios

«En once meses se construyó lo que parecía un sueño desde hacia medio siglo”, (Diario de Querétaro.7/11/91) expresó el entonces presidente de México, Carlos Salinas de Gortari al inaugurar la presa El Batán en el Municipio de Corregidora, el 6 de febrero de 1991, en gira de trabajo por el estado de Querétaro. Además, en presencia del gobernador Mariano Palacios Alcocer, añadió: “esta es una prueba de lo que la tenacidad de los queretanos, la voluntad de servicio de su gobernador y el compromiso del Gobierno de la República pueden hacer juntos”. Con un costo económico de 13 millones 535 mil nuevos pesos, y una supuesta capacidad de 6 millones 500 mil metros cúbicos de agua, para beneficiar a 341 familias y 187 hectáreas de riego, quedaba formalmente inaugurada la monumental obra, a escasos siete meses de la conclusión del régimen de Mariano Palacios.
En una reunión, donde se hizo un análisis del sector agropecuario, el día 3 de marzo de 1989 en San Joaquín, el presidente Salinas, (Diario de Querétaro, 5/11/91) había anunciado el apoyo que brindaría a la obra.
Siete meses después, comenzó la construcción de la presa con recursos federales, a través de la Comisión Nacional del Agua (CNA); la cual, culminaría en enero de 1991 con más de 200 trabajadores de campo asignados a esa tarea, con ello impondrían un nuevo récord en su construcción. Sin embargo, a casi siete años de esa fecha, no ha sido posible la entrega de la presa a los propios usuarios del Municipio de Corregidora.
Deficiencias de la obra
Conforme a datos proporcionados por la CNA en el estado, se calcula que, actualmente, si se llenara la presa, contribuiría una capacidad de 4.5 millones de metros cúbicos, dos menos que en el proyecto inicial. Sin embargo en opinión de Francisco Meré Alcocer, Doctor en Hidrología y profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Querétaro, la presa sólo guarda 2.3 millones, es decir sólo el 35 por ciento de la capacidad que se proyectó. E incluso, se calcula que en estos momentos guarda menos de una cuarta parte del proyecto inicial, por la falta de lluvias en los últimos 5 años.
En 1991, a escasos cinco meses de su inauguración, el 16 de julio, a causa de los torrenciales aguaceros que cayeron en la zona, la presa se llenó a toda su capacidad (6.5 millones de metros cúbicos); lo que la puso a prueba por primera vez. El resultado no fue muy halagador, ya que se presentaron serias fallas estructurales, y la cortina quedó afectada de forma muy notoria.
Originalmente la altura y longitud de la cortina era de 44 y de 2 mil 40 metros, respectivamente. El vertedero de la cortina tenía una capacidad de 550 metros cúbicos por segundo; sin embargo a raíz de las fallas, la capacidad de la presa fue en disminución. Meré Alcocer explica a Tribuna Universitaria, cuál ha sido el motivo de la pérdida de capacidad de agua:
— Esta presa, a mi modo de ver, estuvo mal construida. La obra la construyó el Gobierno Federal a través de la CNA, por lo tanto nada tuvo que ver el Gobierno del Estado. Los de la CNA emplearon a los constructores, quienes no tienen ninguna culpa, pues sólo ejecutaron el proyecto que pusieron en sus manos. En los últimos seis años le han metido muchos instrumentos como inclinómetros , piesómetros, han hecho sondeos y han puesto testigos para ver el funcionamiento de la cortina.
En 1991, cuando la presa se comenzó a llenar, se descubrió que estaba muy mal construida; presentó problemas de asentamiento diferenciales, la falta de estabilidad y la inestabilidad de la cortina provocó que los técnicos dela CNA decidieran cortar la cortina, por medio de dos explosiones provocaron una escotadura (hoyo) de cuatro metros para desalojar un volumen estimado de 2 millones de metros cúbicos.
Aunque la CNA no reveló el nombre del contratista, se sabe que la encargada de edificar esta obra fue la compañía Construcciones y Concreto (Conyuco); la cual, por lo menos en 1991 tenía asiento en Guadalajara y había sido la responsable de un sinnúmero de obras de esa magnitud en el país.
El ingeniero Jorge Izcabalceta Carrete, Gerente Estatal de la Comisión Nacional del Agua, en entrevista, explicó el motivo de la falla:
— La presa El Batán fue una obra que se construyó entre 1989 y 1991. Lo que ocurrió en aquel tiempo fue que inmediatamente terminada su construcción tuvimos un año de los buenos en materia de precipitación pluvial, la cual llegó a ser de 900 milímetros, cuando la medía aquí en Querétaro es de 550. Fue una precipitación extraordinaria que ocasionó un llenado inmediato del embalse que es de 6.5 millones de metros cúbicos de capacidad. Entonces, lo que pasó fue que, al operar la obra de toma se tuvieron vibraciones, las cuales ocasionaron una depresión, un acomodamiento de material y un hundimiento de la parte alta de la corona, exactamente arriba de donde está la tubería de toma, es decir, en la parte de abajo de la cortina.
Entonces desde aquel tiempo, y hasta la fecha, se realizan una serie de trabajos de instrumentación y vigilancia para evaluar en que condiciones se encuentra la cortina. Es evidente que en el mismo año, a tan sólo seis meses de su inauguración, la presa empezó a tener fallas a causa de su mala construcción, como lo mencionan nuestros entrevistados. En consecuencia autoridades de la CNA ordenaron la apertura de la escotadura en el cimacio (moldura) del vertedor (aproximadamente 3.5 metros de altura por cinco de ancho) para abatir, así, el almacenamiento de 6.5 millones de metros cúbicos a 4.5. La dependencia explicó que esas explosiones se autorizaron con el fin de contar con un margen de seguridad de la presa, ya que se desconocía sí los movimientos descritos, vibraciones y reacomodos, habían dañado el núcleo impermeable.
También consultamos al maestro en Ingeniería Nicolás Caballero Guerrero, profesor de la Facultad de Ingeniería de la UAQ, quién explicó que la presa estaba programada para su llenado en unos tres o cuatro años; sin embargo, el llenado inmediato provocó filtraciones en el centro de la cortina de cien a ciento cincuenta litros por segundo, en la parte de abajo. Además, afirmó: “Se sabía de antemano que la falla existía y no tuvo un tratamiento adecuado en la cimentación. No se realizaron las pruebas físicas mecánicas —pruebas de elasticidad de la presa—, ya que en todo tipo de obras hidráulicas se hacen esas pruebas”.
La escotadura que se abrió, según Caballero Guerrero, fue para quitarle pesos al centro de la cortina; disminuyendo el nivel del agua se le podrían hacer las reparaciones necesarias.
En tanto, para el Director de Obras y Coordinador del Área de Ciencias Físico Matemáticas, de la UAQ, José Luis Mendoza Cedillo, el lugar de construcción de la presa, quizá no fue el adecuado, puesto que los estudios técnicos de factibilidad no fueron confiables y de igual forma puede ser que se hayan cometido errores en la construcción y que no se hayan utilizado los materiales adecuados. Mendoza Cedillo aclara: “No se justifica que, una vez que se diseña la obra para almacenar un volumen de agua, a las primeras lluvias que se acumulan, se presenten los problemas. O que, en lugar de tener un vertedor ya diseñado, se le tenga que hacer una construcción adicional, como para taparle el ojo al macho, y no advertir que habría graves problemas como el posible rompimiento de la cortina en su integridad.”
En el año del desastre de la presa (1991), el ahora Rector de la Universidad Autónoma de Querétaro, José Alfredo Zepeda, especialista en Mecánica de Suelos, manifestó extrañeza “pues la estructura de tierra que se construyó no debía permitir filtraciones. Tampoco debió haber un movimiento brusco como el que se presentó. Ese es un comportamiento totalmente inadecuado” (El Nuevo Amanecer, 23 al 29/ 12/ 91).
La CNA calcula que, desde que empezaron las reparaciones, a la fecha, se ha gastado un monto económico aproximado a los 5 millones 650 mil nuevos pesos en una variedad de estudios y trabajos adicionales, sin que a siete años haya dado resultados positivos. Además informó que, en estos momentos, a raíz de la escotadura que se hizo a la presa, en el vertedor se han instalado una serie de costales para que el embalse llegue a su capacidad de proyecto y así observar el comportamiento. El llenado irá en diferentes niveles a través de vigilancia de testigos para posteriormente hacer los trabajos faltantes.
Los técnicos de la CNA, estiman que a fines de este año, con las lluvias que se presentan se llenará el embalse, podrán evaluar los trabajos de reforzamiento y entregarán la obra a los propios usuarios del Municipio de Corregidora. Sin embargo, estas probabilidades son escasas; los especialistas en la materia opinan que, ese tipo de pruebas de rehabilitación nunca son seguras, y apenas se otorga 50 por ciento de posibilidades que los resultados sean positivos.
A fin de tomar algunas gráficas, un equipo de reporteros de Tribuna Universitaria acudimos a la presa, que se encuentra a unos 20 kilómetros de la ciudad, aun costado de la carretera a Huimilpan. Observamos una obra desperdiciada casi en su totalidad, ya que, quizá, guarda menos de un cuarto de agua de su capacidad, además de que al exterior de la cortina por donde se encuentra la caja de maquinas suelta un fuerte chorro de liquido. Lo único cierto de todo, es que las palabras de Salinas de Gortari —como le sucede a casi todas las frases del programa de Solidaridad— grabadas en la construcción del vertedor, fueron simbólicas; porque se han gastado significativas cantidades de dinero en una obra que era nueva, que se planteó para generar un beneficio, no para desperdiciar recursos. Pues estos bien podían haberse invertido en otras obras, ya que la presa actual ni siquiera garantiza que quede bien en su totalidad. Una apresurada y deficiente construcción, la falta de responsabilidad de los técnicos en el diseño, pudieron ser algunos de los motivos de las fallas. La obra del sexenio anterior al que termina no ha sido entregada, ni ha cumplido su función, solo es un elefante blanco, un monumento a la irresponsabilidad… Ojalá y el proyecto que existe, para construir otra presa en La Cañada, no vaya a presentar las mismas irregularidades.



