Chóferes de Qrobús alteran las rutas
El pasado 5 de diciembre, el tráfico de automóviles que se incorporan de Tlacote a 5 de Febrero se prolongó por calle Galindas hasta Zaragoza. La fila de carros bloqueó el carril de la parada de autobuses y los camiones seguían por el tercer carril para dirigirse al Nuevo Hospital General. Con más de una hora de espera, de las nueve personas en la parada, cuatro caminaron sobre el puente —no peatonal— de la autopista y dos más caminaron hacia la parada previa con 5 de Febrero para probar suerte en subir al camión en otro punto.
En otra ocasión, la entonces ruta D ‘53’ tardó una hora de la calle Guerrero al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). El operador se desesperó por lo que retornó, pisó el acelerador y dobló por Ezequiel Montes para llegar al carril exclusivo de avenida Constituyentes. Los que iban a Zaragoza se exaltaron, ¿dónde bajarían? El trébol de la autopista a Celaya fue el sitio elegido por el empleado de Qrobús.
Algunas personas evitan pasar por las zonas de construcción, pero hay ocasiones, como el miércoles 18 de enero, en que los accidentes se atraviesan. Un ligero corte a la circulación en el cruce de la 57 y Bernardo Quintana es fatal para la movilidad de Querétaro.
Del puente de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) al puente de la Obrera, en un día con suerte uno puede llegar en 20 minutos, y aun así parecen eternos. A cualquier lado que mires hay obras. Sobre 5 de febrero, seis personas dan indicaciones, sobre la calle Epigmenio González hay colinas de grava y franjas de restricción que las rodean, como si así se pudiese limitar el caos de la obra.
Camiones saturados
Si no fuera por la construcción, las perforaciones y los pilotes sobre los que se harán los desplantes del resto de la estructura, pareciera más factible atravesar entre los coches que subir el puente peatonal para economizar tiempo.
¿Qué hay más, vehículos parados o personas con más de una hora esperando en las paradas de los camiones? La gente comenzó a sentarse en las banquetas, a asomarse a la mitad de la avenida, otros caminaban unos metros para revisar si de pura casualidad su camión estaba cerca.
-¡Se te va, se te va! – le gritó una señora a un joven que iba corriendo para tomar el camión que acababa de avanzar.
-¡Ay!, ¿qué le hago? ahorita dos pasos y la alcanzo – respondió el joven mientras disminuía el paso.
También se encontraba Jimena, una empleada doméstica que viaja todos los martes y jueves desde Celaya. Tenía una hora esperando uno de los camiones verdes que la llevara a la central. “Antes esperaba como 15 minutos y ahora no, está bien feo, ya llevo una hora y nomás no pasa uno de los verdes”, refiere preocupada.
Más adelante se encontraba Norma, quien también llevaba una hora esperando su camión para llegar al Centro: “en el trabajo tenemos un horario, y con las obras o no, tenemos que llegar puntuales”. Norma puntualizó que de la parada de la Obrera al centro se hace una hora, aunque el traslado de regreso es menor en 20 minutos, aunque antes se hacía de ambos lados entre 10 y 15 minutos.
Una vez arriba de las unidades el ambiente no mejora. El aire es tan denso que, si no tenías claustrofobia, ¡felicidades, ahora la tienes! Un camión a la mitad de la carretera, rodeado por muchos más autos y camiones a “reventar”, sin contar a las 13 personas paradas en el pasillo, los que mueven desesperadamente la pierna y las caras de angustia por los que ya van tarde.
Ya en el viejo Hospital General, el tráfico parecía desahogarse. Los coches continuaban a mayor velocidad por el puente y los camiones recogían o bajaban pasajeros como si se tratara de una zona de pits. Eso sí, del otro lado, se podía observar el inicio del caos por la unión entre Zaragoza y 5 de febrero. En este punto hay más tráfico a la 1:00 pm, sobre todo por el retorno que deben tomar las rutas que se dirigen al centro y que se prolonga hasta el puente que cruza Constituyentes —rumbo a la 57—.
Por cierto, la zona del cruce entre 5 de Febrero y Zaragoza ya no es parada, no hay iluminación y hay más material de construcción que rastro de lo que alguna vez fue una opción para subir o bajar, sobre todo por el hoyo que hay entre el carril en construcción y el disponible para los vehículos.
Tampoco es como que las banquetas tengan las mejores condiciones, en algunos tramos debes ir un pie delante de otro porque o es la valla de seguridad o tú, entonces, ¿hasta dónde está la otra parada? Después de la calle Cedros, poco antes de llegar a la Facultad de Medicina.
Para evitar el tráfico están Ezequiel Montes, Corregidora y Pasteur, si tan sólo no atravesaran Constituyentes, Zaragoza y Universidad… ¡Las opciones se agotan! Entre todo el caos, agravado por cierres temporales como el del fin de semana en Galindas, parece que la paciencia no necesita, tercera o cuarta. Requiere una “R” de recio.




Si usted va por ejido, sube el puente de los alcanfores para bajar por José Amilcar, pasar la calle del retablo rumbo a avenida universidad; y en el otro sentido viajando por tecnológico, se ha convertido desde las 6 de la mañana en un tráfico imposible. Y para acabar de congestionar más esto serraron desde hace meses calles que desahogaba Ignacio Ramos, Tampa y Florida. Saludos