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Rescate animal: La secundaria 5 se convierte en refugio para gatos

“Los gatos pertenecen a la escuela, se les alimenta todos los días y están esterilizados…”, dice la lona que recibe a quienes entran a la Escuela Secundaria General No. 5 “Daniel Ortiz Esquivel”, en donde 11 mininos pasean por las instalaciones y conviven con estudiantes, docentes y administrativos.

Max Hernández Reynosa, encargado de mantenimiento en la secundaria, recuerda que hace ocho años cuando recién ingresó a laborar en el lugar, tenía el pensamiento de “no me gustan los gatos”. Un año después, llegó una gatita de color blanco con gris para habitar la escuela, y al encariñarse, él se convirtió en cuidador y responsable tanto de ella como de los próximos felinos.

Ahora Misha, Luna, Cleo, Lucy, Chita, Chocotrato, Cherro, Ghost, Pantera, Chencho y Tigro son los nombres de los once gatos que tienen por hogar la Escuela Secundaria General No. 5, ubicada entre la calle Invierno Norte y la avenida Felipe Ángeles.

Los gatitos se pasean por la escuela, juegan tanto en las áreas verdes como dentro de los salones, chicas y chicos los llegan a cargar durante clases; pero no se salvan de recibir maltratos, así que Max anda al pendiente y llama la atención, más que nada “para enseñarles un poco de valor hacía los animales”.

Hernández por cuestiones personales, un día se mudó a vivir a la escuela secundaria. Además de llevar sus pertenencias, llegó con tres gatitas que le hacían compañía en su anterior casa, y “se empezaron a dar cuenta que tenía gatos aquí”, a partir de ahí le llevaron a otros más.

Una gatita llegó porque la amiga de Max la iba a tirar a la calle, pero prefirió regalársela; en otra ocasión él salió a desayunar y se encontró a Chencho abandonado afuera de la secundaria; y a otro de los machos le dio hogar “porque una niña me dijo que en su casa ya no lo querían, entonces me lo trajo”, relata el encargado del mantenimiento.

Cleo es una gatita siamesa que adoptó de la calle, y en dos ocasiones se la llevaron al creer que estaba abandonada, Max Hernández cuenta que “era muy amable con todos, la querían mucho aquí, siempre estaba en la entrada recibiendo a toda la gente”.

Las anteriores veces, las personas se enteraron de que pertenecía a la escuela y la regresaron, sin embargo, hace dos meses desapareció de nuevo, y aunque el dueño ha hecho publicaciones en Facebook para encontrarla, no la han regresado.

Si bien la dirección llega a ayudarle para algunos gastos, mayormente el encargado de mantenimiento es el que cubre los alimentos, el veterinario y las esterilizaciones; estás últimas las considera fundamentales para que no haya más gatitos sufriendo ni se sature el plantel. Al momento da por hecho que los 11 felinos son suficientes y que, en caso de llegar más, los esterilizaría y les buscaría personas que los adopten.

Katia Santoyo

Estudiante de la licenciatura en Sociología de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Autónoma de Querétaro. En proceso de la formación conjunta socióloga en periodismo. Reportera de Tribuna diario desde enero de 2022.

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