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“AUTODEFENSA”

Cuando tenía 13 años me prometí a mí misma, en secreto, que algún día seria libre, que no viviría con miedo y me convertiría en lo que estaba destinada a ser. Las mujeres, como agua que corre, siempre encontramos la forma de llegar a cada espacio, por más pequeño que parezca, para inundar con nuestra presencia y reivindicar la no violencia, la paz y la vida digna.

Hace unos años tomé la decisión de buscar justicia para la pequeña Sofí. Hoy, después de cinco largos y tediosos años, fui sorprendida con la novedad de que mi agresor fue encarcelado como medida cautelar preventiva.

Siempre creí que cuando me dieran esta noticia por fin dormiría tranquila por las noches, sabiendo que él no podría acercarse a mí, ni a ninguna otra niña.

Sin embargo, a lo largo de este proceso he aprendido que la desigualdad estructural a la que nos enfrentamos las mujeres nunca se detiene.

Esta mañana, antes de salir a trabajar, mi abuelita me dio un beso, me echo la bendición pidiéndole a Dios que hoy sea un día más para mí. ¿qué se hace ante tanto dolor y miedo?, ¿qué hago con mi madre, quien llora a escondidas en el baño porque no quiere que llegue el día en que tenga que enterrarme ?, ¿qué le digo a mis amigas, quienes con tanto amor me abrazan porque temen buscarme en las calles gritando mi nombre?, ¿como le explico a mi sobrina que, en este país, en este mundo, buscar justicia te mata?

Ante tales circunstancias solo nos queda la autodefensa, porque el Estado, las Instituciones y la policía no nos protegen. A mí me cuidan mis amigas cuando me llaman por teléfono para acompañarme en mi trayecto a casa, mis hermanas que me reciben cuando ya no puedo más, las feministas que me dicen yo te creo hermana, sin cuestionar nada, mi madre, quien sin importar las circunstancias busca por todos lados soluciones.

Me niego a renunciar a mi vida, a dejar mi casa, mi familia, el trabajo, la escuela y todo lo que he construido. Hoy más que nunca refuerzo mis convicciones, abrazo mi pasado y mi presente. Esta soy yo, en construcción, dejando de lado todo lo que lastimo. Soy la que incómoda con su canto, pues, aunque nos tiren no habrá silencio. Nos han quitado tanto que se llevaron el miedo, ya no somos las mismas, estamos sanando y ustedes nos están asesinando.

Tenemos derecho a vivir una vida digna libre de violencia, a caminar por las calles sin miedo, a pasar otro cumpleaños, a abrazar a nuestras familias y amigas una vez más. La lucha por los derechos de todas las mujeres en su diversidad es de todos los días. Nos levantamos día con día con la convicción y firmeza de permanecer en esta lucha, hasta que este sea un mundo justo para todas.

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