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Algunos números del 9M

La marcha más numerosa, lógicamente, se llevó a cabo en Ciudad de México y congregó, aproximadamente, a unas 80 mil personas, principalmente mujeres.

Por primera vez, que yo recuerde, se llevaron a cabo marchas masivas en nuestro país, para conmemorar el día internacional de la mujer, el pasado 8 de marzo. A diferencia de lo que sucede en países europeos, en los que cada 8 marzo se llevan a cabo este tipo de marchas, desde hace décadas. A nadie debe sorprender pues se trata de una conmemoración que nace y se fortalece en Europa.

La marcha más numerosa, lógicamente, se llevó a cabo en Ciudad de México y congregó, aproximadamente, a unas 80 mil personas, principalmente mujeres. Más allá de que medios opositores al actual gobierno trataron de magnificar la marcha, no es ni con mucho de las marchas más grandes que hemos visto en la capital del país. Sólo por recordar una, la marcha de maestros y, principalmente maestras, en contra de la reforma educativa del PRIAN, congregó al menos a 350 mil personas, por no hablar de las marchas en contra del fraude electoral presidencial de 2006, que llegaron a congregar a más de un millón de personas.

Con esto no se trata de disminuir el esfuerzo de las organizadoras; al contrario, es bienvenida una conmemoración que había estado ausente en nuestro país. La marcha en Querétaro capital fue también muy nutrida y, por primera vez en su historia, hubo hasta marcha en Ezequiel Montes, Querétaro.

Al día siguiente, 9 de marzo, hubo un paro del que es difícil evaluar su impacto o de qué manera fue acatado por las mujeres. Según la CONCANACO, este paro dejó pérdidas por unos 30 mil millones de pesos, otras estimaciones llegan hasta los 37 mil millones “si se considera todo el valor del trabajo que hacen las mujeres, como el que producen las que laboran en oficinas, en la economía informal o en sus hogares sin recibir un salario” según Jorge Mauricio Reynoso Nassar, director general de la Asociación Mexicana en Dirección de Recursos Humanos (Milenio, 09/03/2020). Lo interesante sería saber quién perdió tanto dinero, pues eso no lo explican.

Es muy probable que algunos medios y asociaciones, como la antes señalada, tiendan a exagerar este tipo de cantidades. Como el incluir a trabajadoras de la economía informal, las que, evidentemente, no se sumaron al paro pues no son trabajadoras dependientes y si no trabajan pues nadie les paga su día. Lo mismo sucede al querer agregar el trabajo en los hogares.

Esto lo observé en mi centro de trabajo en el que todas las mujeres que hacen la limpieza estuvieron presentes por la sencilla razón que están contratadas bajo el esquema de outsourcing. Lo mismo pasó con mujeres profesionistas independientes, las que también trabajaron el 9 de marzo.

Es muy exagerada la cifra de que se sumaron al paro 22 millones de mujeres, como publicó el periódico Milenio el 10 de marzo, según el cual, se paró el 45.5 por ciento de la fuerza laboral mexicana.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, del INEGI, relativa al cuarto trimestre de 2019, el número de mujeres ocupadas en nuestro país, es justamente 22 millones (incluyendo asalariadas, trabajadoras por cuenta propia, empleadoras y mujeres que no reciben pago). Es decir, la cifra que da Milenio es como si hubiera parado el 100 por ciento de las mujeres trabajadoras, lo que, evidentemente no sucedió. No se llega a ese número ni siquiera agregando a casi 2 millones de estudiantes mujeres del nivel superior.

Claro, si queremos exagerar se puede agregar a las menores de edad que cursan el bachillerato, a las adolescentes que cursan la secundaria, a las niñas que cursan la primaria o preescolar y hasta las bebés de las guarderías, muchas de las cuales fueron obligadas a parar dado el cierre de sus escuelas.

Evidentemente, algunos confunden sus deseos con la realidad.

anbapu05@yahoo.com.mx

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