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AMLO, el cristiano

El cristianismo como política pública, no es más que el de la administración de la pobreza con tintes de bondad, de caridad, de amor; en pocas palabras, aquí hay un retroceso absoluto.

Los cimientos ideológicos de la 4T serán cristianos. Ojalá pudiéramos decir que la estructura para la transformación no lleva sello ideológico, pero AMLO ya lo advirtió: “La 4T será cristiana”. Lo anterior lo dijo en la comunidad Etchojoa, en Sonora, el pasado 26 de octubre, y al decir semejante cosa, no puedo dejar de ver una contradicción entre el aparente progresismo que dice encausar y sus intenciones de corte moral con las que realmente ejercer el poder.

AMLO arremete diario contra los conservadores, pero él es uno de ellos; por más que exista, entre todas las ramas del cristianismo uno de corte “liberal”, AMLO no está llevando a cabo ningún proyecto progresista. AMLO pretende ser una especie de Teresa de Calcuta; alguien que logre pasar a la historia por su estatura moral a base de espíritu compasivo, algo que tiene que ver más con la megalomanía, con el mesianismo, y nada con la personalidad de un jefe de estado.

Según el filósofo Guillermo Hurtado, en entrevista para la revista Proceso, para AMLO el progreso es fundamentalmente moral, agrega que el presidente no quiere que a su gobierno se le juzgue tanto por sus resultados en materia económica, de seguridad o administrativa. La misión histórica de AMLO (según Hurtado) es moral, la de transformar los corazones de los mexicanos. Algo que en lo personal me hace cuestionar de fondo la visión transformadora de López Obrador: no podemos dirigir un país a base de buenas intenciones, de pensamiento mágico, teniendo como pilar la “superioridad moral” de quien la encausa.

Si la ruta de este gobierno para la transformación es la del camino de la moral, según lo que entiende AMLO de esto, pienso que tendremos pésimos resultados. ¿Acaso AMLO espera que los asesinos de la familia LeBarón de pronto se arrepientan, cambien, a través de transformar sus corazones? ¿No sería mejor entender las causas de la violencia, su lastimosa intensificación en las formas y actuar en consecuencia?

Ese discurso, como el que AMLO pronunció en Sonora, es retrógrada: la historia del cristianismo es por demás atroz, si bien está lleno de buenas intenciones, gran parte de la filosofía cristiana no hacen más que romantizar la pobreza para acceder a lo que llaman el reino de los cielos. “El mundo gana con el sufrimiento de los pobres” un día dijo Teresa de Calcuta, vaya entendimiento del mundo.

Me cuesta trabajo que no podemos entender, sobre todo a nivel de quienes manejan el país, el mundo material sin la necesidad de explicaciones metafísicas; el propio discurso de AMLO da la espalda a las luchas de miles de hombres y mujeres que han trabajado por los derechos de las minorías; esos que los cristianos desprecian tanto. Las verdaderas agendas progresistas quedarán archivadas para mejor ocasión. El cristianismo como política pública, no es más que el de la administración de la pobreza con tintes de bondad, de caridad, de amor; en pocas palabras, aquí hay un retroceso absoluto.

El cristianismo como base transformadora no nos va a llevar a buen puerto. Dice la sabiduría popular que de buenas intenciones está empedrado el camino hacia el infierno. AMLO trabaja todos los días, desde temprano, por pasar a la historia como el hombre paternalista, justo, honrado, más que por transformar de forma real la lamentable situación en la que se encuentra México. Perderemos, nuevamente, una oportunidad de cambiar las estructuras políticas y sociales de nuestro país.

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