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¡Claro que se puede!

¡Claro que se puede cambiar el mundo, desde el municipio!, y claro que una de las claves para hacerlo es disminuir la desigualdad, buscando una mejor distribución del bienestar entre toda la población, como bien señaló L. Bernardo Nava.

Quizá desde Querétaro no pueda hacerse nada por Nairobi o Turkmenistán, pero sí se puede cambiar el mundo de las personas que viven aquí.

En otro artículo señalaba algunas contradicciones que se dan en “el mejor municipio del mundo”, por ocultar esos espacios urbanos viejos y francamente deplorables.

Cuando la gente de estos sitios logra, tras mucho batallar, acercarse al ayuntamiento para solicitar la atención elemental que no está recibiendo, escucha diversas excusas: “No hay presupuesto”; “no tengo facultades”; “no tenemos trabajadores”; “en una delegación hay miles de colonias y no se puede atender a todas”; “eso no le toca a esta oficina, vaya a otra”; “tres años no alcanzan para reparar el caos de las gestiones anteriores…”

Simultáneamente esas personas se percatan de cómo nuevas zonas residenciales reciben todo el presupuesto y la atención que requieren.

La lógica dominante (capitalista) explica que “la vocación natural de las ciudades es el crecimiento” (sic) y “no hay nada que hacer, más que comprender y aprender a convivir con los vecinos”, no importa si éstos son enormes tiraderos de basura, altamente contaminantes, en extremo ruidosos y peligrosos (como les sucedió a los carrillenses con la invasión industrial).

Sin embargo, no hay nada “natural” en el crecimiento urbano. Éste se da por decisiones de actores con nombre y apellido, según los intereses, en especial, de quienes detentan el poder económico y político.

Importantes reportajes como Los dueños del negocio de la vivienda en Querétaro del Laboratorio de Investigación Periodística, (Dirección de Medios-UAQ) y ‘Los feudales del agua’ o ‘Historias que andan’ de Bajo Tierra Museo develan lo que hay tras el crecimiento desbordado, la devastación de la Naturaleza, la grave crisis hídrica, la gentrificación, los problemas de movilidad y la migración de sus oriundos, en busca de mejores condiciones… Estos problemas se han agravado en Querétaro con los gobiernos neoliberales.

En otros artículos señalé como Carrillo es un asentamiento muy antiguo, de gran riqueza hídrica, agrícola y cultural, pero sistemáticamente ninguneado por ser ‘pueblo de indios’; despojado por la gran industria y el gran mercado; abandonado durante décadas por sus ayuntamientos y estigmatizado como “peligroso” por la sociedad queretana. Ahora me permito plantear una excepción que experimentaron los carrillenses en el trienio 2012-2015, y que da cuenta de que, en efecto a pesar de todo, sí es posible transformar el mundo de la gente, desde el gobierno municipal, cuando hay voluntad política.

Los carrillenses organizados lograron entonces, sensibilizar a la Delegación y luego al Ayuntamiento, para reubicar a una enorme chatarrera industrial (5 mil mts3 de basura tóxica a cielo abierto ¡con más de 20 años! y que “ya había adquirido derechos”), fuera de la zona habitacional.

Esa administración se empeñó en tejer múltiples y complejas negociaciones con los dueños de esa dañina empresa. También frenó a otras, que recogían basura de colonias cerradas, ¡para tirarla en baldíos de Carrillo!, así como a varios talleres altamente ruidosos y estorbosos (clandestinos o con permiso oficial, corruptamente obtenido); incluso se ocupó en dar una imagen digna y limpia a la zona tradicional. Por eso vale asegurar que SÍ SE PUEDE.

Importa reconocer y agradecer el gran esfuerzo y persistente trabajo que emprendieron, tanto los carrillenses de la Asamblea General del Pueblo, A.C. (en especial la Sra. Amalia Rendón y el Sr. Abraham Ramírez), como esos integrantes del Ayuntamiento de Querétaro (de diferentes administraciones, partidos políticos, áreas y niveles), que se dejaron ‘tocar’ por la gente y se empeñaron en cumplir la tarea que les tocaba; en especial a quienes entraron en conflicto, o incluso fueron sancionados por haberse solidarizado con el pueblo.

Muchas gracias a David López, Francisco Herrera, Mauricio Ortiz, Harlette Rodríguez, Alicia Galván, Carlos Vega, Ivonne Olascoaga, que fueron centrales para lograr el cambio. Lamento nombrar sólo a los más visibles y cercanos, porque fueron muchos más.

*Miembro del Movimiento por una educación popular alternativa

maric.vicencio@gmail.com

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