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Fantasía neoliberal y escuela pública

En la fantasía neoliberal (capitalismo), la calidad y eficacia de todo lo habido y por haber, en especial de la educación se conseguiría limitando al máximo la intervención del Estado y ampliando la participación privada.

En el caso de la educación, esto no significa necesariamente que se eliminarían todas las escuelas públicas, para suplirse por particulares (según oferta y demanda), pero sí significa que se abrieron de par en par las puertas al mercado para suplir gran cantidad de tareas, que antes desempeñaba el Estado.

El neoliberalismo convierte todo en mercancía y el valor de los humanos se juzga por su “mérito individual”, “productividad”, “competitividad”, “eficiencia”, “rentabilidad de sus acciones”. Para saber qué tan eficiente es cada quién, se le somete a múltiples evaluaciones.

¿Ha mejorado el neoliberalismo la educación en México? Después de 40 años de dominio, “México mantiene sus bajos niveles en el aprendizaje de lectura, ciencias y matemáticas”. “Sólo 1% de los estudiantes mexicanos mostró habilidades avanzadas en lectura, en donde pudieron comprender textos largos” (Héctor Molina, en ‘El Economista’, 03/12/19).

Quizá no sea tan preocupante que la empresa privada participe en la construcción de los edificios escolares; pero comienza a serlo, si ésta también se encarga de la contratación por ‘outsourcing’ de empleados administrativos y de mantenimiento de las instituciones públicas. Más preocupante resulta que la fantasía neoliberal se imponga (o pretenda imponerse) sobre prácticas educativas, formas de organización, planes y programas de estudio de todos los niveles escolares, incluidas las universidades y la formación de maestros normalistas, que se entrega a empresas privadas.

Son innumerables los estudios que exponen múltiples indicadores de que las cosas han empeorado considerablemente. No sólo se ha agravado la brecha entre ricos y pobres, sino ha aumentado la corrupción y la violencia, y disminuido el sentido de estudiar y de saber, como señala Andrew Rosi en su documental ‘Torre de Marfil’ (2014).

También parecen haber disminuido la identidad cultural, la solidaridad, la voluntad y capacidad organizativa de buena parte de la población, ante un contexto globalmente homogeneizado, que dificulta el desarrollo del pensamiento crítico y desdibuja las opciones. Se pretende arrebatar a los Estados del Sur su historia y su proyecto de nación, y a las universidades públicas su autonomía, para asimilarlas al “Tuning” global (Bolonia, 2001) y envolverlas en una creciente atmósfera empresarial, en donde importa más la apariencia que las ciencias.

Así, las escuelas que se rinden a la fantasía neoliberal, se vuelven sus “instrumentos de socialización ideológica”, según César Camacho Pérez (‘Cuadernos fronterizos’, 2014), “para imponer el individualismo y el utilitarismo como guía de acción”. Por eso: “El gran reto es crear instituciones que no se dejen llevar por la competencia desenfrenada, que no vean el sistema educativo como un negocio. Debido a los malos manejos de las políticas públicas, la universidad como institución se ha vuelto demasiado débil para oponerse a las fuerzas externas, nacionales e internacionales y hay incapacidad de defender un modelo autónomo que tenga credibilidad”.

En síntesis. El resultado más alarmante del neoliberalismo es la imposición de un pensamiento único que se iguala con el del mercado exterior, para uniformar los modos de pensar, no sólo de buena parte de la población (“la masa”), sino de quienes presumen tener estudios o ser catedráticos de nivel superior.

Dudé en mencionar aquí a esa diputada panista, que recientemente “se lució” por su diatriba contra Morena: «Muertos de hambre, deberían de estar besando el piso que los neoliberales pisamos”. Finalmente la mencioné pues me parece inconcebible que aún haya mexicanos que se consideren “orgullosamente neoliberales”, habiendo tanta información que muestra el desastre que este sistema ha ocasionado en el mundo.

*Miembro del ‘Movimiento por una educación popular alternativa’ maric.vicencio@gmail.com

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